Los dueños de la finca han mostrado su malestar por el escaso civismo mostrado por los ciudadanos a la hora de visitar la parcela

Adiós al campo de amapolas que a lo largo de las últimas semanas ha conseguido poner la provincia de Zamora en el mapa internacional como uno de los lugares con más encanto del país. El archiconocido campo de amapolas de la carretera de Almaraz es desde ayer un bonito recuerdo tras las labores de arado realizadas por los dueños en la parcela.

Desde ayer no queda en la zona ni un solo vestigio del que fue uno de los paisajes más fotografiados de la provincia en las últimas semanas y una de las imágenes con más éxito en las redes sociales.

El campo de amapolas es ya solo un recuerdo, pero deja infinidad de imágenes inolvidables y también una espectacular promoción turística para la ciudad.

En el lado contrario de la balanza está la familia propietaria de la parcela, que no ha dudado en hacer público su enfado por el escaso civismo mostrado por los visitantes que estos días han destrozado los muros de la parcela y pisoteado sin contemplaciones el sembrado.

El nieto de los dueños, David González, ha mostrado a través de las redes sociales su enfado con los visitantes de la parcela, haciendo constar además que sus abuelos han tenido que estar recluidos en un piso durante confinamiento al no poder habitar la vivienda cercana al sembrado por la masiva presencia de visitantes que sin mascarillas y sin guardar distancias de seguridad han llenado la zona durante varias semanas.

Los daños en el cultivo y los muros no han sido las únicas molestias que los dueños de la parcela han tenido que sufrir, además, la zona ha quedado a diario sembrada de basura, fundamentalmente guantes y mascarillas, que dejaban algunos de los visitantes al campo de amapolas.