Vaya por delante que el Balonmano Zamora no jugó un buen partido. Se mostró impreciso en el juego, derrochó lanzamientos de 7 metros, perdió balones absurdos y falló contraataques claros. A pesar de todo, ‘solo cayó derrotado por 24 a 25 ante un Alcobendas que durante prácticamente todo el partido se vio claramente beneficiado por los árbitros.

La pareja arbitral se convirtió en protagonista del encuentro con sus continuos fallos. Siempre a favor de los visitantes, pitaron mal y a destiempo sin hacer caso ni de las protestas del banquillo local ni de los jugadores pistacho, que desquiciados, sufrieron las consecuencias de un arbitraje anticasero como pocas veces se había visto en el Angel Nieto.

El partido empezó muy igualado. Ambos equipos marcaban y fallaban de forma pareja. Hasta que los árbitros rompieron el partido  a base de penaltis y exclusiones a favor del equipo madrileño. El Balonmano Zamora perdió el norte y cayó en la trampa de un Alcobendas que se dejaba intimidar por el griterío en la grada. Al descanso, con un 9 a 15, estaba claro que el Balonmano Zamora no lo iba a tener fácil en el segundo tiempo.

No cambió nada en la segunda parte. El BM Zamora fallaba ocasiones claras, el Alcobendas iba a lo suyo y los árbitros volvían a encrespar al público y a los pistacho con sus decisiones.

Pese a todo, el BM Zamora tuvo a tres minutos del final la posibilidad de empatar el partido, pero los fallos que a lo largo del encuentro habían lastrado al equipo pistacho le dejaron en bandeja el triunfo a los visitantes.