El Domingo de Ramos ha dado comienzo con la tradicional procesión de las palmas, que ha partido con la participación de autoridades civiles, militares y eclesiásticas de la iglesia de San Ildefonso para llegar a la Catedral donde el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, ha oficiado la misa de Domingo de Ramos.

El obispo, siempre polémico en sus intervenciones, ha recordado que las procesiones no deben convertirse en romerías en referencia a las decisiones tomadas últimamente por algunas cofradías. Martínez Sacristán ha pedido a los fieles que la fe, el silencio, la austeridad, el respeto y la religiosidad sean protagonistas de desfiles y demás actos vinculados a la Pasión de Jesucristo.