Si, debido a los aires acondicionados, en verano el consumo de electricidad se dispara en la mayoría de hogares españoles, esta situación se repite de nuevo para muchos de ellos también en invierno. Y es que buena parte de los consumidores hacen uso de la electricidad para calentar sus viviendas, y este fuerte incremento de consumo puede suponer unos gastos excesivos, que muchas veces son difíciles de afrontar.

Por todo ello, la antesala al invierno es la época perfecta para replantearnos algunos de los aspectos de nuestro consumo de electricidad que podrían ahorrarnos muchas sorpresas desagradables en nuestras próximas facturas. Los consejos que se pueden encontrar a continuación facilitarán este ejercicio de ahorro a cualquier persona interesada en reducir su factura de la luz en invierno, con inversiones iniciales muy pequeñas o prácticamente nulas.

Revisar nuestra tarifa de electricidad

Esta es, sin duda, una de las mejores formas de ahorrar en electricidad.

Nuestra tarifa no siempre es la más adecuada para nuestras necesidades y perfil de consumidor. A menudo nos interesará cambiar de compañía de luz por una que ofrezca mejores condiciones, algo que puede suponer, ya de por sí, un gran ahorro.

Para realizar este paso es necesario revisar cuidadosamente las tarifas eléctricas que actualmente ofrece el mercado y comparar, con algunas de nuestras antiguas facturas en la mano, los importes que hemos estado pagando recientemente y los que podríamos pagar con el cambio.

Establecer rutinas y costumbres de ahorro

Para muchas personas no siempre es posible realizar una buena inversión en aislamiento en el momento más necesario. Cambiar los cristales de las ventanas o mejorar el aislamiento térmico de las paredes es algo caro para muchos bolsillos, sin embargo hay formas de mejorar este aspecto si sabemos aprovechar los elementos de los que ya disponemos. Un ejemplo son nuestras estimadas persianas.

En España la mayoría de las casas cuentan con ellas, y si nos acostumbramos a subirlas y bajarlas en las horas del día adecuadas pueden ayudarnos a aprovechar al máximo el calor del sol. De esta manera, gracias a esta barrera extra, evitamos que el calor acumulado, gracias a nuestro método de calefacción y al sol, se pierda con mayor rapidez.

También es conveniente escoger las horas de sol en las que la pérdida de calor no supone un inconveniente tan grande, para ventilar. Es preferible no hacerlo durante más de 10 minutos, ya que más tiempo es innecesario.

Otras costumbres que pueden contribuir a disminuir la factura de la luz debido a la calefacción son: apagar radiadores y estufas eléctricos cuando no sean necesarios, aprovechar el calor residual apagándolos un poco antes de irnos de casa y favorecer el uso de mantas y ropa más gruesa cuando estemos durmiendo o reposando. Por supuesto nunca está de más seguir otras medidas de ahorro que pueden usarse todo el año, como apagar luces cuando no se estén utilizando y apagar todos los dispositivos en stand by.

Realizar un buen mantenimiento de la casa

Como ya hemos comentado, no todo el mundo dispone del dinero suficiente en el momento adecuado para llevar a cabo los cambios más recomendables a la hora de reducir la pérdida de calor durante el invierno. Sin embargo, a veces con poco dinero es posible realizar algunas reparaciones de vital importancia si ese es nuestro deseo.

Podemos usar masilla de relleno, silicona o goma adhesiva para sellar las juntas de puertas y ventanas, algo que evitará la temida pérdida de calor. También podemos hacernos con cortinas aislantes térmicas, muy útiles para esta función.

Evitar excesos innecesarios

En Navidad, el uso de adornos navideños que implican algún tipo de iluminación también contribuye a encarecer la factura de la luz.

Por supuesto, no tenemos porqué prescindir completamente de esta decoración si es algo de lo que disfrutamos, pero si es posible reducir el impacto de esta costumbre navideña en nuestro presupuesto mensual tan solo poniendo un poco más de atención al uso que hacemos de estos elementos.

Evitar poner los adornos demasiado pronto, o priorizar otro tipo de decoraciones que no requieren electricidad, contribuye, no solo a evitar incrementos excesivos en la factura, si no también a hacer nuestras Navidades más respetuosas con el medio ambiente.

Planificar y ahorrar para el futuro

Pese a que no todo el mundo puede realizar este último paso, muchas veces, el ahorro en electricidad conseguido siguiendo todas estas medidas puede ser una buena forma de empezar a crear un pequeño fondo para realizar futuras inversiones en el aislamiento térmico de nuestro hogar. Son especialmente interesantes, por tanto, aquellas medidas, como el cambio de compañía y tarifa de electricidad, que permiten no solo reducir la factura durante los meses de invierno, sino también durante el resto del año.