Todo está listo ya para la celebración de la 35ª edición de la Vuelta Ciclista a Zamora, una de las grandes rondas por etapas del calendario español: a lo largo de cinco días, muchos de los más fuertes del pelotón amateur pedalearán por la provincia buscando un hueco en profesionales para la temporada 2019.

Una carrera que tiene de todo: desde el prólogo de este martes en la capital hasta etapas para hombres rápidos, días selectivos y un final en alto que acaba en una rampa absolutamente terrorífica, en la aldea de Hedroso dentro del municipio de Lubián. Con un recorrido equilibrado y una enorme participación, la Vuelta a Zamora cuenta con todos los ingredientes para ser un espectáculo de primer nivel.

En total son 20 los equipos que compondrán, con seis ciclistas cada uno, un pelotón superior al centenar de corredores de hasta 12 nacionalidades, con la presencia además de una escuadra de fuera de España. No faltará prácticamente ninguno de los grandes nombres del panorama aficionado en una época en que los equipos profesionales miran de reojo hacia abajo.

“Tenemos un buen recorrido, donde el viento puede hacer estragos pero también hay oportunidades para todos. La participación es prácticamente inmejorable y el hecho de que vengan seis ciclistas por equipo implicará que nadie pueda controlar la carrera a su antojo, por lo que será más abierta. Va a ser un gran espectáculo”, afirma Manuel Campesino, director de la prueba.