El calentamiento global está teniendo consecuencias inesperadas en un espacio natural tan sensible a los cambios climáticos como la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila. Este año, ha explicado el director de este espacio natural, Mariano Rodríguez, apenas han caído en la zona 40 litros por metros cuadrado por lo que se han secado la mayor parte de las lagunas a excepción de la Laguna Grande, la situada junto a Villafáfila y junto al mirador que desde hace años congrega a miles de turistas y aficionados a la observación de aves.

Esta reducción del humedal ha obligado a las aves que habitualmente invernan en la zona a refugiarse en una sola laguna, lo que ha provocado una inusitada concentración de aves en muy poco espacio.

Si la falta de lluvias ha modificado el humedal de Villafáfila, las altas temperaturas registradas en el norte de Europa este invierno han favorecido que los ánsares no emigren hacia el sur, por lo que el número de gansos presentes en la reserva sea muy inferior al de otros años. De 30.000, se ha pasado a apenas 10.000 ansares, señala Mariano Rodríguez.

Las variaciones térmicas y la modificación en el régimen de lluvias han tenido otras consecuencias, como la llegada a Villafáfila de otras especies. Las grullas han pasado de ser unas pocas docenas a que este año haya más de 1.000, subraya el director de la reserva.

Más allá de situaciones puntuales como las reseñadas este año, explica Mariano Rodríguez, lo que se está constatando es que el cambio climático está variando profundamente el ecosistema, con importantes consecuencias sobre la flora, la fauna y el medio ambiente de la zona.

Una menor presencia de gansos en las lagunas, señala Rodríguez, traerá consigo importantes cambios en la vegetación si 20.000 o 30.000 gansos no se alimentan de ellas. Lo mismo pasará con el agua si decenas de miles no defecan en las mismas a diario en numerosas ocasiones. Son solo dos ejemplos de las consecuencias directas que un cambio de comportamiento de los gansos puede tener en la zona a corto plazo.

Otra especie emblemática de la zona como es la avutarda también está sufriendo las consecuencias de los cambios, esta vez, provocados por el hombre en lugar de por el clima. Los cambios en la PAC, que han estimulado la desaparición de los barbechos está complicando la vida a estas grandes aves que están descendiendo de número. De los más de 3.000 ejemplares registrados en otros años, en esta ocasión los expertos calculan que en la zona habrá solo 2.800.