El acuerdo rubricado esta mañana entre el Ayuntamiento de Zamora y la Consejería de Fomento concreta de una vez por todas el que será el futuro emplazamiento del Centro Cívico de Zamora. Este nuevo equipamiento social irá a parar a una parcela situada entre la Avenida de Cardenal Cisneros y las calles Juan Sebastián Elcano y Corbeta. En concreto, y como ha explicado esta mañana el consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el centro cívico ocupará un edificio de “arquitectura brutalista” que en la actualidad apenas está en uso y que la Junta emplea parcialmente para guardar maquinaria y algunos vehículos.

El proyecto, que como explicó el alcalde Francisco Guarido, estará concluido en un plazo aproximado de tres años, ocupará el edificio de hormigón, que será rehabilitado para acoger todo tipo de actividades y asociaciones. Además, el proyecto contempla el derribo de una parte del inmueble actual que no tiene valor arquitectónico alguno para la construcción de un nuevo edificio.

En total, como ha explicado el alcalde, la parcela donde se instalará el centro cívico tiene 3.600 metros cuadrados. El proyecto de construcción de este nuevo proyecto tiene un coste de 4 millones de euros, de los cuales 2,8 millones de euros los costeará la Junta quedando el resto a cargo del Ayuntamiento.

Guarido ha destacado la calidad del edificio, del que aseguró quizá hubiera tenido que tener algún tipo de protección en este tiempo.

La arquitectura brutalista es un estilo que surgió del Movimiento Moderno y que tuvo su auge entre las décadas de 1950 y 1970. En sus principios estaba inspirado por el trabajo del arquitecto suizo Le Corbusier.  El término tiene su origen en el término francés béton brut u ‘hormigón crudo’, un término usado por Le Corbusier para describir su elección de los materiales.