En ella hacen balance de la temporada y expresan sus anhelos y deseos para la siguiente

El River Zamora FS en una emotiva carta dirigida a todos sus aficionados, que reproducimos a continuación, hace balance de una temporada que acabó antes de tiempo y expresa sus anhelos e ilusiones de cara al inicio del próximo campeonato.

“Hemos puesto fin a una temporada aciaga, negra y que ojalá nunca tengamos que volver a repetir. Ningún éxito deportivo, nuestro o del resto de conjuntos que disputan las diferentes ligas en las que participamos, puede borrar el horror que llevamos más de dos meses viviendo.

Todos los que formamos el River Zamora y probablemente todos los que, de una forma o otra, luchan cada día por el deporte zamorano, el de Castilla y León y el de todo el país, hemos vivido, de una forma más o menos cercana, el dolor de tener que despedir a alguien a causa de esta pandemia que nos robó dos meses, nos robó la libertad, nos robó la posibilidad de vernos, nos robó el deporte pero, por encima de todo, nos robó las vidas de zamoranos que no pudieron contra la COVID-19.

Se acaba la temporada 2019-2020 muy lejos de los pabellones, en nuestras casas, sin haber podido finalizar nuestras ligas que es lo que más nos gusta. Tanto a los que iban arriba luchando por disputar sus ligas como a los que no se les había dado el año tan bien.

A todos nos hubiera gustado poder seguir jugando, ganando o empatando o perdiendo, sobre todo porque eso significaría que esta pesadilla sólo era un mal sueño.

Mientras pudimos disfrutar del fútbol sala, dos de nuestros equipos, el BetanDeal Alefran sénior masculino y el Limpiezas Valderaduey benjamín A acabaron en lo más alto de sus clasificaciones. El Caja Rural Alefran sénior femenino finalizó en segunda posición de la regional femenina a un punto del liderato y el Bar Donde Siempre chupetín también acabó en segunda posición en los Juegos Escolares.

El resto de conjuntos, hasta los los 11 que disputaron este año las diferentes competiciones con el River Zamora, no acabaron tan arriba en sus clasificaciones, acaparando desde terceros puestos hasta últimos. Equipos que consiguieron mejorar mucho sus prestaciones y otros a los que se les atragantó la competición y que no cejaron en el esfuerzo durante todo el año.

Esta temporada 2019-2020 era la primera en la que el River Zamora conseguía cubrir todas las competiciones oficiales de fútbol sala que existen en Castilla y León. Sénior masculino y femenino y todas las categorías de formación desde juveniles hasta chupetines. Era un paso más en nuestra corta vida por llevar el fútbol sala a todos los rincones de Zamora. Un paso que trataremos de continuar el próximo año aunque, en estos momentos, y pese a que no hemos dejado de trabajar, no sabemos como tendremos que dar ya que tenemos la misma preocupación que el resto de españoles.

El River Zamora, como la grandísima mayoría de los clubes deportivos zamoranos, está compuesto por personas cuyo trabajo es otro y el futsal es su pasión. Muchos de los que componen nuestro club han estado estos dos meses trabajando en primera línea frente al coronavirus. En centros sanitarios, en residencias, en cuerpos de seguridad, en la prensa, desinfectando o manteniendo sus negocios a flote para poder seguir cuando esto acabe. Somos, como es lógico, parte de la sociedad zamorana que ha luchado desde el primer día hasta el último.

Desde hoy ya es momento de ponerse a trabajar en un club que quiere seguir creciendo y al que las clasificaciones, cuando se pararon, le otorgaron un ascenso a Tercera División con el senior masculino que permite avanzar un poco más. También le otorgó un título liguero en la benjamín provincial. Son dos títulos muy merecidos, como todos los que se hicieron públicos ayer. Los que favorecen a nuestros intereses y los que no. Porque ir primero, en la clasificación que sea, es muy meritorio. Pero son títulos amargos. Por la forma de conseguirlos, por la pandemia que nos asola, por la gente que se ha ido y por la imposibilidad de celebrarlos. Ni podemos celebrarlo ni tampoco nos sale del cuerpo hacer celebraciones excesivas porque la mayor celebración que podemos y queremos hacer es que el balón vuelva a rodar y poder enfrentarnos a amigos, compañeros y apasionados del fútbol sala».