La cofradía de la Vera Cruz salió un Jueves Santo más a la calle, aunque lo hizo bajo la constante amenaza de la lluvia. Como cada año, miles de espectadores se situaron en las aceras a lo largo de todo el recorrido para disfrutar de los once pasos que la cofradía saca a la calle, cada uno de ellos acompañado por una banda de música, y arropados por los cofrades ataviados con túnicas de terciopelo morado y cíngulo amarillo.

A pesar de la incertidumbre que durante toda la semana pesó sobre el tiempo, la lluvia respetó la procesión, que en este caso, y para estar menos tiempo en las calles realizó un recorrido mucho más corto, eliminando este año la tradicional merienda en los alrededores de la Catedral.