El alcalde de la capital zamorana, Francisco Guarido, se ha comprometido a consultar “los temas importantes y globales de la ciudad” con los grupos de la oposición y no hacer uso del “rodillo” de la mayoría absoluta, a pesar de que contará con una holgada diferencia de votos en los plenos gracias a sus 14 concejales.

En su discurso de investidura Guarido agradeció el trabajo de la corporación saliente y marcó como propósito para este nuevo mandato «trabajo, mejora y ayuda para la ciudad de Zamora y sus vecinos». Y recordó algunas de las mismas palabras que dijo hace ya cuatro años en su anterior toma de posesión y que definen la vigencia de la misma filosofía política de entonces: “Entré en el Ayuntamiento de la mano de un partido minoritario, modesto y trabajador, con la voluntad de construir una ciudad mejor para todos, y con el apoyo de un grupo de gente desinteresada que siempre me ha ayudado. Fuimos creciendo en apoyos, y aquí estamos hoy en el gobierno municipal para dar al pueblo de Zamora todo lo mejor de nosotros mismos”.

Recordó no obstante que el Ayuntamiento de hoy es muy distinto al que se encontró como alcalde en 2015, entre cuyos cambios destacó la implantación de la administración electrónica, la transparencia, el equilibrio financiero a pesar de los cual muy crítico con la Ley de Estabilidad Presupuestaria que impone el «ahorro forzoso» a los ayuntamientos saneados, la participación ciudadana, o el impulso definitivo a las Fundaciones de León Felipe y Baltasar Lobo. Y anunció las primeras acciones del nuevo mandato como la conclusión de las obras del Matadero y del Banco de España, los derribos de la Muralla, el comienzo del Parque de Bomberos y de las obras de remodelación del Mercado de Abastos, y el deseo de que suceda lo mismo con las obras del Conservatorio y el Centro Cívico.

El objetivo de todos estos cuatro años no puede ser otro que hacer “una ciudad mejor” y que aumente la calidad de vida de los vecinos, “muy especialmente de los que pasan dificultades”.

Guarido recordó el trabajo de los militantes del partido “que no se rindieron nunca” y de los zamoranos que les han animado “a seguir adelante”. Gracias ellos ha sido posible una situación que el alcalde no dejó de reconocer como “extraña”, el de disponer de una amplia mayoría absoluta.

Agradeció a los ciudadanos de la capital la confianza depositada en el nuevo equipo de gobierno, «una confianza tan grande que hace que las expectativas lo sean también, y por eso la responsabilidad también es muy alta». Y concluyó con la lectura de un fragmento de un poema de Lorenzo Pedrero sobre la felicidad, «porque queremos una ciudad más feliz», y una cita de la más conocida canción de Rosendo que hizo propia: «voy aprendiendo el oficio, olvidando el porvenir, me quejo solo de vicio, maneras de vivir».