Han pasado casi 25 cosechas de trigo desde que los harineros de Zamora decidieron unir sus esfuerzos para fabricar un producto muy especial, un producto de calidad, único en su género, heredero de la centenaria tradición harinera de la provincia.

Lo que en sus inicios fue una propuesta más sentimental que empresarial, se ha consolidado casi 25 años después como una propuesta alimentaria de cimientos sólidos que goza incluso de un marchamo de calidad como es la marca de garantía Harina Tradicional Zamorana, y que tiene el reconocimiento, más importantes aún, de los mercados que buscan un producto de calidad sobresaliente.

En aquella iniciativa ya lejana en la historia decidieron participar una docena de fábricas. Casi 25 años después de aquellas harineras quedan menos de la mitad, pero todas siguen apostando por la marca que en este tiempo les ha dado presencia y prestigio, la marca Harina Mezcla Tradicional Zamorana.

La idea de antaño sigue intacta en lo tocante a la forma de elaboración. Las empresas presentes en este proyecto aportan sus mejores harinas para hacer con todas ellas una harina de calidad extra, imposible de equiparar a nada que haya en el mercado. Una mezcla que además se ve enriquecida con la harina procedente de un molino de piedra antiguo, un elemento diferenciador que hace de esta mezcla un tesoro único en su género y muy parecida a las obtenidas por los harineros del pasado pero con las garantías sanitarias y técnicas logradas con el empleo de las últimas tecnologías.

Lógicamente, el hecho de ser este un producto muy selecto, conlleva que sea también un producto minoritario y que apenas sea un pequeño porcentaje del total producido por las siempre pujantes harineras zamoranas.

El hecho de estar amparados por una marca de garantía, lograda en el año 2002, ha facilitado mucho la introducción de esta harina de fuerza en los mercados, de alguna forma, sirvió para ponerla de moda entre los profesionales del sector.

El descenso en el número de harineras presentes en la asociación no es lo único que ha cambiado en estos veinte años. Lo experimental de aquella aventura hizo que la harina de piedra incluida en aquella primera mezcla fuera procedente de un centenario molino de río ubicado en la localidad zamorana de Mózar. Una riada y el paso de los años del entrañable molinero que colaboró en aquella romántica iniciativa hicieron que la asociación tuviera que cambiar sus planes y modernizar sus medios para garantizar la aportación de la harina de molino de piedra, el ingrediente diferenciador y básico de la marca que ahora se consigue con un molino de cuatro piedras dobles que está situado en Cerecinos de Campos”.

Lógicamente, en la fórmula magistral que compone la mezcla solo hay trigos de alta calidad como el Candeal, el Barbadilla, el Marius y el Gazul. El hecho de que haya que recurrir a cosechas de agricultores de fuera de la provincia, incluso de fuera de la comunidad, hace que desde la asociación de empresarios agrupados en la marca de garantías se esté desde hace años potenciando la siembra de estos trigos de alta calidad en Zamora.