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Siempre positivo, nunca negativo…

 

Llegada la hora de hacer balance de la Semana Santa 2017, merece la pena mirar alrededor y ver la autocomplacencia con que la Zamora se trata a sí misma y comprobar la falta absoluta de autocrítica. Parafraseando al célebre Van Gaal, “siempre positivo, nunca negativo”, sería el resumen de unas valoraciones en las que todo, siempre y por sistema, obtiene un rotundo sobresaliente, cuando no una matrícula de honor.


Es cierto que este año las altas temperaturas y el cielo despejado han ayudado lo suyo, haciendo de la edición 2017 unas de las más benignas desde el punto meteorológico que se recuerdan. Tardes y noches casi veraniegas han colaborado a llenar las calles de un público sediento de procesiones.


Pero no nos engañemos, cosas susceptibles de mejorar hay, y muchas. Y da la impresión de que se hace poco, muy poco, en este sentido.


Entre lo peor, sin duda, el ya famoso ‘botellón’ del Jueves Santo. Poco, por no decir nada, se ha hecho en este sentido. Si acaso, evitar que se celebrara otro festejo similar el Viernes de Dolores.


La entrada de nuevos hermanos en algunas procesiones ha hecho que en algunas ocasiones estas hayan sido excesivamente largas. Mas cofrades, más horas en la calle, más de todo, no es precisamente sinónimo de mejor. Al menos, una reflexión sobre este asunto sí que sería necesaria.


Ni que decir tiene que el consumo de alcohol, entre cofrades y público, sigue siendo aparte de un tema tabú, un problema que afea nuestra Pasión y al que se debería poner freno de forma inmediata.


Por lo que respecta a los medios de comunicación, sigue pendiente regular la presencia de medios gráficos en los desfiles. Todos los años se reproduce el “maltrato” a los fotógrafos y todos los años hay que soportar las mismas impertinencias, afortunadamente, de unos pocos.


Hay muchos aspectos más por mejorar, y precisamente es ahora, en el momento de los balances, cuando hay que afrontar con tiempo y sin prisas dichas modificaciones. Ver solo lo positivo, nunca lo negativo, demuestra una falta absoluta de autocrítica que impide avanzar y mejorar.


En la Semana Santa de Zamora hay una inmensa mayoría de cosas ‘positivas’, sería este el momento de empezar a desterrar lo ‘negativo’.

 

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