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Un contrasentido


  

En este primer domingo de Noviembre que acaba de pasar el Zamora CF fue como el personaje del Dr. Jekyll y sus circunstancias. Lo sucedido frente al líder e invicto Astorga sobre el terreno de juego resultó tan positivo… que únicamente puede ser enturbiado por el entorno angustioso que rodea últimamente al club; y lo está siendo. Porque en lo deportivo el equipo dio una grandiosa imagen, como en sus mejores tiempos… hasta el punto que nos hemos encontrado ya con varios aficionados que indican que los de Losada realizaron el domingo el mejor fútbol que le recuerdan al equipo en los últimos años, estuviese en la categoría que estuviese.


Personalmente, la actuación de los rojiblancos me dejó un regustillo y un sabor a buen fútbol, a garra, a espíritu colectivo simplemente encomiable… Con desparpajo, con soltura, sin miedo a nada, y encima saliéndoles las cosas. Dentro del altísimo tono general del equipo, me gustaría reparar en un hombre, el lateral derecho, Adrián Pérez; fichado casi con el arranque de liga y viniendo desde Palencia como “a escondidas”; fechas atrás defendió los colores de Castilla y León en Bulgaria. No sé si aquellas latitudes le sentaron como la pócima de Astérix o qué, el caso es que ante el Astorga se infló a subir la banda cantidad de veces, sacando provecho en casi todas, bien con centros peligrosos, forzando córners ó sacando el balón para los suyos; y cuando tuvo que defender, lo hizo como los grandes. Fue, solamente, un reflejo a título individual de una magnífica labor de conjunto, de bloque, de gran bloque diría.


Pero la tarde, de gran fútbol, de resultado fabuloso, tuvo un contrasentido ostensible y evidente: las gradas. Ya sé, sí, ya sé que la tarde era desapacible, de perros… Pero las ha habido peores, y en el Ruta ha habido más gente. Menos mal a los que vinieron desde Astorga, el domingo calculé que sobre 1000 personas. Fui muy optimista, no creo que llegásemos a 800. Era el líder, venía invicto… pero… la cosa se dio como se dio. De un tiempo a esta parte el ZAMORA CF ha cogido una cuesta abajo tan clara, como evidente y peligrosa. Es como una bola de nieve que rueda montaña abajo, y nadie sabe ni cuándo ni cómo va a terminar parando…Esa es la gran inquietud, la gran preocupación que me asola, y que sucede lo mismo con un buen puñado de zamoranos con los que he comentado el tema y estamos de acuerdo en los planteamientos y las dudas.


Y queda una segunda parte en este panorama de zozobras y temores: la situación económica. No ayuda en nada que empezando el mes de Noviembre (tercero ó cuarto de competición, según se mire), mientras los jugadores se batían el cobre y daban cuenta del invicto líder, se les deban ya dos mensualidades. Que no es una cantidad inviable, ya lo sé pero muchos se preguntan, muchos nos preguntamos, que si a estas alturas ya pasa esto, qué será de la entidad y de su futuro unos cuantos meses más adelante?. Vuelvo a reflejar aquí, en estas líneas, que no todo es causa de la falta de apoyos y de las escasas ayudas, que sí, que lo es…Pero sigo sin detectar en la opinión pública una muestra de autocrítica de la cúpula dirigente del club (personalizada en su primer mandatario), de reconocimiento que algo se estará haciendo mal para estar como se está, ó de cambio de ritmo en sus directrices.


Un ejemplo: el pasado domingo, en el transcurso del segundo tiempo, un jugador rojiblanco (me parece que fue Saúl) recibió el impacto fortuito de un tremendo balonazo en su cabeza por parte de un rival, cayendo al suelo desplomado, como si fuese un bolo en una bolera. El colegiado paró enseguida el choque, ¡y durante unos instantes el jugador fue atendido por compañeros, el árbitro y algún rival que se acercó! Fue evidente que, al contrario que ha pasado en multitud de situaciones similares, nadie salió del banquillo, corriendo, hacia donde estaba el jugador. Feliz y finalmente, Saúl se pudo recuperar pero ¿Se imaginan que la cosa hubiese sido más seria y nadie hubiese saltado desde el banquillo local porque el equipo de casa no dispone de médico ni personal similar? ¡Hubiese sido tremebundo y patético! Bueno, me dicen que sí, que hay un fisio que va a ejercer ya mismo. Lo que les cuento únicamente es un detalle, un simple síntoma de las cosas que pasan en este ZAMORA C.F. El deterioro general, desgraciadamente, no parece detenerse. Lo salva el pundonor y la vergüenza torera de un grupo de deportistas que dan de sí lo que pueden, y más, y encima no cobran lo poco, lo poquísimo que tienen pactado. Lo dicho, un contrasentido más grande que nuestra queridísima catedral es la actual encrucijada de nuestro primer club futbolístico en esta ciudad y provincia.

L.F.

 

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