La hermandad más nueva de la Semana Santa Zamorana ha recorrido esta tarde las calles de la ciudad para rendir homenaje a todos los cofrades fallecidos en su treinta aniversario desde su fundación. Vestidos con túnicas blancas de carácter monacal con escapulario y portando un farol, los cofrades de la Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús Luz y Vida salían pasadas las 19:30 horas de la tarde de la Catedral para iniciar su itinerario por la Puerta del Obispo, Peñas de Santa Marta, Avenida de Vigo, Puente de Piedra, Plaza de Belén, Cabañales, Sepulcro y Cementerio.

Este año, la hermandad ha desfilado con la novedad de portar a hombros de los hermanos de la cofradía la cruz de los ausentes, obra de José Luis Coomente.

Una vez en el cementerio, los aproximadamente 700 hermanos han celebrado el emotivo acto de homenaje a todos los fallecidos que han hecho posible la Semana Santa en la ciudad. Un emotivo acto en el que se ha depositado la corona de flores en el monumento conmemorativo acompañado por la interpretación De Profundis del Cuarteto Musical “Jesús, Luz y Vida” y el Coro de la Hermandad.

Tras el acto, la Cofradía ha regresado por Sepulcro, Cabañales, Plaza de Belén, Puente de Piedra, Avda. de Vigo, Cuesta del Pizarro, San Ildefonso, Plaza de Fray Diego de Deza, Plaza Arias Gonzalo, Obispo Manso, Plaza de la Catedral para retornar al templo de salida.

Además del Cristo de Luz y Vida y la cruz sobre la que descansa la corona de flores que se deposita en el cementerio, los hermanos llevan una cruz-guía, realizada por José Antonio Pérez y el libro de fallecidos de la hermandad.