El Museo Etnográfico de Castilla y León acoge desde hoy, y hasta el 24 de marzo, ‘Identidades retratadas’, del artista salmantino Florencio Maíllo. La muestra ha transformado la entrada y el Espacio Rampa del MECyL en un singular collage humano de rostros, que conforman y conformaron el paisaje identitario de la Sierra de Francia y, especialmente, de la localidad de Mogarraz, de la que es originario el artista.

El proyecto se gestó hace una década y, siete años atrás, comenzó su exposición, inicialmente ‘temporal’, en las calles de Mogarraz, donde hoy continúa en el exterior de los domicilios donde residieron las personas retratadas. Para sus retratos, Florencio Maíllo rescató del olvido las 388 fotografías que, en el otoño de 1967, tomó Alejandro Martín Criado para los carnets de identidad de los vecinos de esta localidad serrana, en la provincia de Salamanca.

La consejera de Cultura y Turismo, María Josefa García Cirac, ha destacado que ‘Identidades retratadas’ trasciende de lo local, porque “se centra en la esencia del ser humano, en sus vivencias e historias cotidianas. Un proyecto social que revitaliza y pone en valor nuestro patrimonio humano e histórico.” Asimismo, ha recordado que sacar los cuadros a la calle convirtió a Mogarraz “en un museo al aire libre”, porque las fachadas de sus casas “portan las imágenes de los habitantes, que en otro tiempo allí habitaron”. En este sentido, ha destacado el poder de la cultura como “elemento transformador”, como demuestra esta exposición, que ha sido un revulsivo turístico marcando un antes y un después para Mogarraz. “El pueblo donde las casas miran”, ha añadido la consejera, “es ahora también el museo que mira”, en referencia a la exposición ‘Identidades Retratadas’, que durante los próximos cinco meses ampliará la oferta del Museo Etnográfico, el más longevo de los museos regionales.

 

‘Identidades retratadas’

‘Identidades Retratadas’ se divide en tres partes. La primera se centra en los retratos de los habitantes de Mogarraz que, por diferentes motivos, decidieron no emigrar de su lugar de origen. Veinticinco de estos retratos, que formaron parte de la exposición en la localidad salmantina desde el inicio del proyecto, hace ahora siete años, se distribuyen ya por el vestíbulo de entrada y el Espacio Rampa del MECyL. Estos retratos, a la conclusión de la muestra el próximo mes de marzo, serán donados por Florencio Maíllo a la Junta de Castilla y León.

Por otro lado, en el exterior del Museo destacan tres retratos de gran formato, hasta ahora inéditos, que forman un gran mural de más de cinco metros de base por casi tres de alto, llegados hasta Zamora directamente desde el taller del pintor en Encinas (Salamanca). Con estos tres retratos, imagen y reclamo de ‘Identidades retratadas’, Florencio Maíllo recuerda a los habitantes de Mogarraz desde finales del XIX, homenaje que personaliza en Juan Antonio Melón, ilustrado amigo de Goya y de Moratín, que donó la fundación que lleva su nombre y trabajó activamente en favor del pueblo; Alejandro Martín Criado, autor de las fotografías y primer alcalde en democracia de esta localidad salmantina; y su actual alcaldesa, Concha Hernández.

El segundo de los ejes de instalación de la muestra es Adela Núñez, la narradora de historias de Mogarraz. Junto a su retrato se reproducen ahora en el MECyL las grabaciones que en julio de 1989 y octubre de 1990, cuando Adela tenía 88 años de edad, le realizó José Manuel Pedrosa. Ese fondo sonoro, de casi cuatro horas de trabajo de campo antropológico, ayudó a la preservación de valiosas piezas de la tradición oral de la Sierra de Francia.

El tercer eje del proyecto expositivo se centra en las 125 fotografías del proyecto ‘Identidades Perdidas’, fruto de la labor de catalogación, documentación, digitalización y de estudio de los 3.500 negativos del archivo fotográfico de Bienvenido Vega Rodríguez, que también rescató del olvido y documentó Florencio Maíllo en un trabajo, que fue objeto de su tesis doctoral. Bienvenido Vega, vecino de la también localidad salmantina de Sequeros, fotografió durante los años 60 a innumerables personas de la Sierra de Francia, sus fiestas, retratos para carné o de familia. Su obra es un testimonio vital de las gentes del enclave rural en unos años marcados por la emigración. El estudio de Florencio Maíllo sobre este archivo fotográfico se ha convertido en un verdadero “cuadro vivo”, de memoria recuperada y ejemplo de archivística y documentación en lo que al mundo rural y sus pobladores se refiere.

 

Mesa redonda

La exposición se completará, además, con la mesa redonda ‘Identidades retratadas’, que el próximo 23 de noviembre en el salón de actos del Museo, reunirá a Florencio Maíllo, que disertará junto a Fernando Rodríguez de la Flor, Antonio Cea Gutiérrez y Fabio de la Flor, comisario de la muestra. Asimismo, se organizarán talleres dirigidos a niños de entre 9 y 12 años para que, a través de las artes plásticas, reflexionen sobre los problemas demográficos a los que se enfrentará su generación.

 

Catálogo-álbum

La editorial Delirio publicará, además, el catálogo ‘Identidades retratadas’, que será innovador tanto por su diseño, como por sus canales de distribución para llegar al público general y al de la Sierra de Francia en particular. El catálogo seguirá la línea de un álbum coleccionable de cromos adhesivos, con un diseño y maquetación rompedora. Parte de estos catálogos se pondrá a la venta en distintas empresas de hostelería de la Sierra de Francia, para que sus habitantes y los visitantes puedan adquirirlos con facilidad.