A pesar de la lluvia, que horas antes impidió la celebración de la procesión del Silencio, la medianoche zamorana acogió el desfile procesional de la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Amparo. Ataviados con sus tradicionales capas pardas y portando sus faroles de forja, los hermanos recorrieron las calles del barrio de Olivares en un recorrido mucho más corto de lo habitual.

La lluvia y el frío de la noche, no impidieron que miles de personas se congregarán en la zona para ver el desfile que no sin cierta polémica de por medio sufrió importantes modificaciones. Aunque la Hermandad no procesionó a su Crucificado, al menos, el público que se congregó en la zona pudo ver pasar el desfile con las siempre impresionantes figuras de los hermanos de la cofradía vistiendo sus espectaculares ‘capas pardas’.

La Hermandad partió como es habitual desde la plaza de San Claudio de Olivares, coger la calle Cabildo, para procesionar por Trascastillo, Santa Colomba, Rodrigo Arias y volver de nuevo a San Claudio de Olivares donde se pudo escuchar el Miserere Castellano.