La ermita de la Santa Cruz, en las orilla del embalse, cerca donde antaño estuvo el pueblo de Argusino, ha sido el escenario este sábado de un repique de campanas siguiendo la petición realizada por Hispania Nostra, que ha declarado su sonido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Medio centenar de vecinos y campaneros de toda la provincia han participado en un repique que además ha contado con la presencia de los tamborileros de la comarca que han amenizado el acto.

Los maestros campaneros han demostrado su habilidad con las tres campanas tradicionales (campana grande, campana chica y esquilón) combinándolas para crear los diferentes sonidos que avisaban desde celebraciones religiosas (Ángelus, Rosario, repique, encordar…), pasando por obligaciones como el pago de contribuciones al Ayuntamiento, hasta avisos por fuego. De esta forma, han interpretado los catorce toques diferentes de campanas que Argusino conoció, haciendo especial énfasis en los repiques festivos así como el repique de “detente nube” –en la tradición empleado para ahuyentar las tormentas que dañan las cosechas–, en una jornada marcada por los cielos encapotados y la amenaza de lluvia.

Pese a su escasez en número los campaneros han lanzado un mensaje para animar a los jóvenes a no perder esta costumbre.

Breve historia de las campanas de Argusino

A falta de su iglesia –que desapareció dinamitada y demolida con la partida de los argusinejos del pueblo a partir de septiembre de 1967-, han sido las campanas de la ermita de la Santa Cruz en las inmediaciones del embalse las que han tomado el relevo.

Las campanas es uno de los temas que siempre ha estado presente en la mente de los argusinejos, muchos de ellos apenados por no conocer su destino final tras la desaparición del templo original. La casa parroquial de Cibanal fue su última ubicación conocida. A partir de entonces, los argusinejos tuvieron que esperar a la década de 1970 para recibir a sus sucesoras, ahora ubicadas en la ermita construida a orillas del embalse, ya en el término de Villar del Buey que recibió parte del terreno del desaparecido municipio