Antonio y Magdalena han querido hoy contar su historia para visibilizar el problema que sufren muchas personas en la actualidad, que se ven sin trabajo y sin hogar. Una difícil situación de la que intentan salir pidiendo ayuda en asociaciones y centros de acogida como es en Zamora, el centro Madre Bonifacia de Cáritas Diocesana.

Así, coincidiendo con la presentación de la campaña de Cáritas ‘Nadie sin hogar’, Antonio y Magdalena han dado a conocer cómo han llegado a esta situación. “Personas normales y corrientes que han llegado a verse en la calle debido a las circunstancias”, ha indicado María León, la directora del centro zamorano que ha acogido el pasado año a 816 personas sin hogar.

Antonio ha relatado como después de que su negocio se arruinase y se divorciase, todo fue cuesta abajo hasta llevar 7 años en esta situación: sin trabajo y sin hogar. Con 64 años, cuenta que es difícil encontrar a alguien que le contrate por su edad y echa en falta mayor ayuda y colaboración de la sociedad.

“Nos ignoran, nos desprecian por vernos así. Tenemos una dignidad humana pero hay mucho rechazo, hipocresía y poca colaboración”, lamenta.

En el caso de Magdalena, de 52 años, la situación de su país de origen, El Salvador, la llevó a venirse a España con dos de sus tres hijos. Después de estar en Valladolid, decidió venir a Zamora donde dice gracias a Cáritas ha conseguido una nueva oportunidad para su familia. “No queremos ser una carga para el país, sino que queremos aportar teniendo un empleo”, relata Magdalena.

Una difícil situación por la que pasan muchos hombres y mujeres por lo que desde Cáritas hacen un llamamiento para que la sociedad sea consciente y le ponga rostro a las cifras.