Bercianos de Aliste ha revivido una vez más la procesión del Santo Entierro, un acto de piedad católico que hunde sus raíces en el tiempo hasta el siglo XVI y que goza desde el siglo pasado de la consideración de acto de Interés Turístico Regional.

Un año más, los protagonistas absolutos del acto religioso y de la procesión hasta el Calvario han sido los amortajados. Vestidos con sus impolutos trajes blancos de lino, han sido el centro de atención de todas las miradas de un público muy numeroso que han llenado el pueblo.

Previamente a la procesión hasta el cementerio, donde los participantes en el desfile han cantado ‘las cinco llagas’ y el ‘miserere’ castellano, ha tenido lugar el tradicional oficio religioso y el descendimiento de un Cristo articulado de madera que se introduce en una urna de cristal y madera que ha estado portada por los quintos del pueblo.

Aunque las previsiones hablaban de la posibilidad de lloviznas dispersas, finalmente la procesión ha transcurrido a salvo de las lluvias aunque con el cielo plomizo.