Un par de cafés cerca de Woody Allen en el recuerdo

En la capital ovetense, quizás muchos de ustedes la conozcan, existe una estatua, tamaño natural, del cineasta norteamericano Woody Allen. Es una calle peatonal próxima al Teatro Campoamor y también muy cercana a la conocida calle Uría. En la misma calle donde está la estatua existe una cafetería bastante afamada por aquellos lares donde tuve el placer y el privilegio de compartir un par de cafés, en dos ocasiones distintas, con Tony Cuervo…

Hace apenas unas horas, durante el pasado fin de semana, nos dejaba definitivamente ese asturiano de pro que estuvo por Zamora hace ya más de tres décadas; un personaje que nos despierta recuerdos entrañables, por lo vivido entonces y lo que llegó años después. Aterrizó por aquí en el verano de 1.980 y se fue a finales de la primavera de 1.982, hace ya más de 35 años. Fue el entrenador del Zamora C.F. durante dos temporadas tan distintas una de la otra, con experiencias tan dispares de un año a otro; ambas en Segunda B, la Segunda B de aquel entonces…

En el libro de los “40 años del Zamora CF” (casi una década que mis desvelos me costó, ¡cómo pasa el tiempo!), si se van ustedes a la página 129 la encontrarán toda dedicada a él, fotografía incluida. Tenía 76 años esa primera vez que hablé con él a cuenta del libro. Fue una charla amplia, amigable, enriquecedora por lo que a mí respecta y sobre todo entrañable, muy entrañable…Salieron a colación muchas cosas, muchos detalles de aquellos años en los inicios de los 80. Evidentemente, no podía reflejar todos en una página del libro, no había para más…

Pero confirmé que aquí hizo amigos, él me lo decía (¿verdad Bolis?), y guardaba unos grandes recuerdos de Zamora y de los zamoranos…Luego ya, en lo deportivo, le tocó de todo al hombre. En la primera temporada, la 80-81, el año en que ¡el Depor y el Celta – sus primeros equipos – estuvieron en Segunda B!, fue en la que el club tenía una sección de basket, futuro germen del actual CB Zamora, y en la que, allá por Diciembre del 80, se hizo oficial el himno del Zamora CF que todavía está vigente en nuestros días. Resultados en mano, el equipo salvó la categoría por los pelos…

La segunda, 81-82, fue otra cosa, especial y distinta; en todo, pero absolutamente distinta. Había sólo dos grupos en Segunda B, ascendían directamente los dos primeros de cada uno, y el Zamora estuvo primer clasificado durante las primeras jornadas; no perdió su primer partido hasta la jornada 16 y estuvo ocupando siempre uno de los dos primeros puestos, los del ascenso, en los dos primeros tercios de liga. Y sólo perdió, matemáticamente, todas sus opciones de subir a Segunda B en la penúltima jornada, la 37ª, en Palencia. Pero a Tony Cuervo le tocó lidiar otros “toros” peores: en plena lucha por los primeros puestos, Abril del 82, ante la huelga de todo el fútbol español que secundó gran parte de la plantilla, acudió a Sestao con los no profesionales y con el filial; se empató 1-1, qué recuerdos, verdad “Torero”¡¡¡…

En los inicios de la siguiente campaña, verano de ese año, el equipo fue descendido a Tercera División por sus deudas. En fin, que se pone uno a recordar y salen multitud de ingredientes de los que han servido para construir la historia de nuestro Zamora CF. Y el malogrado Tony Cuervo, sólo fueron dos años, tuvo su parte. Luego ya, pasado un tiempo, volvimos a encontrarnos en el mismo lugar de Oviedo para entregarle, personalmente, el libro de esa historia del club del que él había formado parte. Volvimos a compartir mesa y café, y charla de amigos (me consideraba eso de él) con el fútbol, ¡cómo no¡, como eje central.

D.E.P. Tony Cuervo, amigo, allá donde te encuentres.