La plaza mayor de Tábara se vestirá de moda el sábado 14 de septiembre con la puesta en escena de los trabajos que la diseñadora Pepita Martín Almeida viene realizando desde hace más de medio siglo. Una pasarela solidaria a favor de la Fundación Leticia Rosino que comenzará a las 18:00 horas.

Desde muy joven, Pepita se sintió atraída por el corte y la confección, era algo que debía portar en los genes porque Josefa, su madre, también era muy aficionada a confeccionar prendas para sus dos hijas y con esas lecciones que se van mamando desde la niñez fijándose en el referente de la madre, Pepita se dio cuenta que aquello era lo que la gustaba y comenzó también a hacer sus pinitos con cada diseño que venía a su mente.

Sus primeros modelos fueron sus hijos; María José y Paco Pepe, que cuando llegaban los carnavales veían a su madre buscando las mejores ideas para que sus hijos llevaran el mejor disfraz y poco a poco fue ampliando su trabajo que ya se había convertido en una pasión.

Son más de cincuenta años elaborando trajes, es una autodidacta, porque ella era la que cada vez se iba exigiendo más y procuraba que cada trabajo fuera un poco mejor que el anterior y así de sus manos han ido saliendo cientos y cientos de trajes, no se sabe cuántos ha creado porque en el momento que llego a mil, dejo de contarlos.

La inspiración le llegaba a Pepita muchas veces en sueños y cuando por la mañana se proponía hacer algo iba hurgando en su memoria y surgía ese trabajo que se había formado en su mente, en forma de un traje o un vestido de cualquier época, porque siempre le han gustado los trajes de diferentes épocas y lugares de todo el mundo, ya se sabe, la imaginación no tiene límites y mucho menos fronteras.

Y todos esos trajes, siempre encontraban un modelo que los llevara puestos, cuando no era para un evento determinado y programado anteriormente era para una reunión informal que surgía de forma espontánea.

Hasta la familia en ocasiones era quien los lucía como me recordaba uno de los primos de Pepita, que por parte de su madre son una larga familia y los más de 30 primos, en las fiestas de Venialbo se reunían un día para recordar los viejos tiempos en torno a una comida o una merienda y cada uno de ellos iba con uno de los trajes que había diseñado.

Pero sin duda, el destino más enriquecedor es el que le está dando en estos momentos cuando surgió la idea de la Pasarela Solidaria. Se trata de un proyecto de esos que surgen en la mente de los soñadores y sin duda Pepita lo es y un día se le ocurrió que el fin al que podía dedicar su trabajo era ayudar a los demás. De esa forma nació la Pasarela Solidaria de Moraleja del Vino, con el fin de mostrar el trabajo que había estado haciendo toda su vida para que los demás, pudieran disfrutar de él y de paso ayudar a todos los que realizaban una labor solidaria y humanitaria; (Banco de alimentos, enfermedades como el tratamiento del riñón, tragedias como las ocurridas en algunos lugares del mundo o como en el caso de Tábara, contribuir con la Fundación Leticia Rosino)

Son muchos los lugares que han presenciado el trabajo de Pepita (Venialbo, Moraleja, Fuentesaúco, Villaralbo, Alcañices, Morales, Castillo de Zamora,….) y serán muchos más los que disfruten con lo que esta diseñadora ha creado.

Es un trabajo arduo, porque lo comenzó ella sola y mover una pasarela resulta muy laborioso (buscar los modelos para cada prenda, probar cada uno de los vestidos para ver cuál es el que mejor encaja en el modelo, trasladar y organizar los vestidos para el desfile y que todo esté a punto en el momento que los modelos siempre aficionados, se enfrenten a la pasarela, a esas miradas que siempre intimidan un poco). Pero pronto comenzó a contar con ayuda y es indispensable el apoyo de dos amigas (Goyi Rosa y María Ángeles), que se fueron implicando en el proyecto de Pepita y cuando llega un desfile como el que se va a celebrar en Tábara, siempre se suman algunas más.

Para Tábara, Pepita tiene previsto mostrar una parte de su colección, serán unos 200 los trabajos que presente en la pasarela y veremos la moda de épocas que solo hemos presenciado en las películas y de países que en ocasiones hemos llegado a imaginar por el exotismo y el colorido de las prendas que sus habitantes visten.

No queda más que desear todos los éxitos del mundo a esta iniciativa y que el pueblo de Tábara y los alrededores sepan responder y acudan a presenciar esta pasarela para que el resultado sea el que todos los que se han implicado en el proyecto esperan y desean ver.