Tábara ha inaugurado este domingo 10 de marzo su auditorio en honor a Leticia Rosino en un emotivo acto al que ha asistido el ex seleccionador nacional de fútbol, Vicente del Bosque junto a familiares y amigos de la joven asesinada en Castrogonzalo.

El auditorio, ya bautizado con el nombre de Leticia Rosino, se ha quedado pequeño ante la multitud de personas que han querido, una vez más, acompañar a la familia y mostrar su cariño hacia la joven.

El acto ha comenzado con unas palabras del tío de Leticia, Santiago Andrés, quien agradeció a los asistentes su presencia y a la corporación de Tábara el gesto de haber reconocido a una de sus hijas poniendo su nombre al Auditorio. No quiso dejar pasar la ocasión para seguir demandando una “mayor coherencia en las leyes para que crímenes atroces como el que reunía a todos, no se queden sin un castigo tan desproporcionado y haga pensar a quienes son capaces de cometerlo, y sobre todo, que no estén en unos pocos años de nuevo en la calle para que su perversión no siga buscando nuevas víctimas”.

Seguidamente, Vicente del Bosque expresó su satisfacción porque hubieran pensado en él para este acto tan entrañable, inaugurando oficialmente el Auditorio Leticia Rosino.

Las palabras más emotivas fueron las de Inmaculada Andrés, madre de Leticia, que iban brotando directamente de su corazón y del recuerdo de esa hija tan amada que “cruelmente la arrebataron de su lado en la flor de la vida”.

Tras sus emocionadas palabras, Inmaculada Andrés y Vicente del Bosque descubrieron la placa que inmortalizará el recuerdo para siempre de Leticia.

Unas palabras de David, el compañero con el que compartió los últimos años de su vida y de Rodrigo, gerente de Cobreros, la empresa en la que Leticia desarrollaba su labor profesional, dieron paso a un vídeo en el que se hacía un recorrido de la vida de Leticia desde sus primeros años hasta los últimos recuerdos con la melodía que a ella tanto la gustaba, “Wake me up”, “Despiértame”, de Avicii.

A continuación, la banda de música Maestro Nacor Blanco de Zamora fue la encargada de amenizar el evento con algunas brillantes piezas de su repertorio.