Volkswagen ha anunciado que el año que viene presentará una nueva modificación de su logo, la última desde 2012, que servirá como aperitivo para dar la bienvenida en el 2020 a la nueva generación de coches electrónicos de la marca. Todavía no se conocen detalles de cómo será la modificación del logotipo, pero en el último cambio que se produjo con respecto al del año 2000, la única variación fue el aspecto tridimensional que se añadió. Eso sí, podemos hacernos una idea de cómo será el nuevo logo si nos fijamos en las fotografías de los prototipos de los coches eléctricos que conocemos de la marca, donde aparece totalmente blanco.

Fuente: Foro coches eléctricos

Con esta modificación de la imagen, la marca de coches quiere recibir al futuro con los brazos abiertos y pretende dejar atrás el escándalo de las emisiones que tanto daño hizo a la marca automovilística. En ese sentido, cabe preguntarse si un cambio de imagen puede recuperar la pérdida de reputación de una compañía. De la misma manera que sucedió a Volkswagen, Samsung también sufrió una crisis de confianza de la marca tras varios casos de explosión de la batería de su modelo Galaxy Note 7. La compañía coreana apostó por una investigación interna que sacara de dudas sobre lo que había pasado y se volcó en ser totalmente transparentes con sus clientes. En consecuencia, no solo no cambió la imagen ni el nombre de Note, sino que decidió asumir todas las responsabilidades, sacar al mercado el Galaxy Note 8 y regalar uno a todos los que tuvieron un 7 defectuoso.

Por su lado, Volkswagen reemplazó al antiguo consejero delegado por Herbert Diess y, aunque en un principio no reconocieron su responsabilidad en la crisis, en un segundo momento aceptaron haber ido en contra de las leyes estadounidenses pero no de las europeas, por lo que solo los clientes americanos fueron compensado por el engaño. Ahora parece que con su nuevo retoque del logo quieren dar el paso definitivo para olvidar el pasado y que los clientes recuperen la confianza en la marca.

Cuándo hay que cambiar la imagen de la marca

El nuevo cambio del logo de Volkswagen nos hace plantearnos qué momentos son los adecuados para que una compañía deba cambiar su imagen corporativa. La identidad visual de una marca es importante porque en la fuerza de la imagen están englobadas todas las cualidades que se quieren transmitir. Por lo que cualquier cambio debe ser estudiado en profundidad porque impactará en muchos clientes que tienen en sus cabezas una representación diferente de la imagen de la compañía. El mayor motivo para cambiar un logo es querer representar un cambio profundo en la empresa, como podría pasar tras una crisis del calibre del de las emisiones de Volkswagen. El logotipo de la marca es el mecanismo más sencillo de comunicación que toda compañía tiene para comunicar sus ideas.

La compañía LaCía fue la encargada de cambiar la imagen de Pescanova después de la grave crisis financiera que casi acaba con la empresa, y aunque respetaron el empaquetado transparente que dejaba ver el producto y la gama de colores que representa a la multinacional, le dieron una nueva identidad que transmitiera al cliente que se ha producido una renovación y que miran hacia futuro. Ente los cambios, también se realizó una variación de la forma del logo.

Fuente: Brandemia

Algunos expertos, como el consejero delegado de LaCía, Pepe Torquemada, señalan que el cambio de identidad visual se debería hacer cada 5 años o, al menos, llegar a planteárselo. Sin embargo, también añade que todo depende del tipo de imagen que tenga la marca y del objetivo que se quiera alcanzar con ella. A lo que sí que apunta la tendencia es a la creación de imágenes cada vez más sencillas:
 

Fuente: Roastbrief

Apple: pasó del logo de la imagen de Newton con la manzana cayendo encima a la sencilla silueta de la fruta. La razón fue que Steve Jobs consideró a la primera representación como demasiado intelectual para un ordenador. Microsoft también evolucionó su logo hasta incluir los cuadrados de colores que simulan el sistema operativo de Windows.

 

 

 

Fuente: Artitudes Design

Starbucks: con la marca de café, el logo también fue haciéndose más sencillo. Comenzó con la representación de una sirena tallada en madera y la imagen se fue simplificando hasta la que conocemos hoy, sin el nombre de la empresa y solo con la imagen mitológica en color verde.

 

Fuente: 1000 Logos

Canon: es otro ejemplo de evolución de simplificación de marca. La compañía japonesa comenzó con una imagen que englobaba sus orígenes culturales hasta que fue cambiando a medida que se fue internacionalizando. Su último paso fue el cambio al color rojo.
 

Fuente: Route One Print

Los colores también son imprescindibles para desarrollar una identidad corporativa. La compañía 888, cambia el color de su logo dependiendo de la línea de negocio a la que se refiera. Un bono de 888 para jugar al casino será de color verde, para el póker azul y para la sección de deportes rojo. Con este sencillo paso de cambiar los tres números del logo a colores diferentes, se diferencian, fácilmente, los ámbitos de operaciones de la empresa y ayuda a los clientes a recordarlas sin confusión. Por su lado, la cadena de televisión estadounidense NBC, también acabó apostando por los colores de su logo: las líneas que simulan las plumas del pavo real se han llevado todo el protagonismo de la imagen corporativa, quedando en un segundo término el nombre de la cadena que aparecía en los logotipos anteriores.  

Cada vez más, el poder comunicativo de las imágenes va adquiriendo una mayor importancia en diferentes ámbitos de nuestra sociedad. Un reciente estudio de Samsung mostraba que los usuarios de internet preferían comunicarse por imágenes que con palabras y hasta un 43% de los encuestados aseguraban que eran necesarias para poder comunicarse con claridad. Parece que está cada vez más claro aquello de que una imagen vale más que mil palabras, ahora hay que ver si el cambio de logo de Volkswagen será el empuje definitivo para dejar atrás aquella crisis del pasado.