Zamora, una provincia con/sin futuro

Las estadísticas, siempre tan flexibles, siempre tan manejables para políticos y agentes sociales, han sido las encargadas de certificar la defunción de la provincia de Zamora a medio y largo plazo. Hoy existimos. Mañana también. ¿Pero hasta cuándo? Los estudios demográficos pintan bastos para la provincia zamorana que sufre como pocas un proceso de envejecimiento y despoblación que la condenan a una casi segura desaparición.

Perdemos población a un ritmo tan acelerado, que hasta los expertos en la cuestión demográfica se han sorprendido por la fuga de habitantes que sufre el censo zamorano. Defunciones y emigración en busca de un futuro mejor hipotecan el porvenir de una provincia que hace ya demasiados años que camina por el filo de la navaja de la desertización.

De todas formas, las estadísticas no han venido a hacer otra cosa que confirmar lo que era una evidencia para cualquiera que se diera un paseo por los pueblos de la provincia. La práctica totalidad presentan un aspecto desolador, con una población envejecida, viviendas deshabitadas y unos pocos jóvenes residentes incapaces de garantizar por si mismos la supervivencia de sus pueblos.

Ante tan desolador panorama, queda por elegir qué opción prefieren elegir los zamoranos para su futuro. Queda por un lado la aceptación de las frías estadísticas y por tanto la resignación a un futuro inexistente, y por otro la insumisión al pesimismo y la decisión de plantar cara al infortunio demográfico.

Y precisamente en esa tesitura se encuentra ahora Zamora y los zamoranos. Tímidos intentos de reacción ofrecen un pequeño resquicio para el optimismo. La propuesta de un plan de dinamización de los socialistas en las Cortes, el proyecto empresarial Zamora 10 y el tono reivindicativo empleado por algunos responsables del PP zamorano sobre todo desde la institución provincial son detalles que pueden servir para poner los cimientos de una compleja recuperación socioeconómica que evite la despoblación.

La gravedad de la situación indica que todas estas tendencias tendrían que unir sus fuerzas en un solo frente común, el de la supervivencia del territorio. El tiempo les juzgará si optan por hacer la guerra cada uno por su cuenta.