Por 35 euros, los usuarios podrán utilizar de forma ilimitada la práctica totalidad de las instalaciones. Existen bonos más asequibles con menos prestaciones

30 años después de su aprobación, el Ayuntamiento de Zamora ha decidido renovar los precios por el uso de las instalaciones deportivas. Una nueva ordenanza que tendría que estar en marcha antes del verano  tras superar los trámites administrativos y si para entonces el consistorio ha sido capaz de poner en marcha el sistema electrónico de control de acceso a las instalaciones.

El concejal de Deportes, Manuel Alexandre, ha sido el encargado este lunes de presentar una actualización de la ordenanza que rige los precios de las instalaciones deportivas. Una actualización “más que necesaria”, ha dicho, teniendo en cuenta que la anterior estaba totalmente desfasada. Y no solo por la existencia de unos precios totalmente anacrónicos, sino porque ignoran cuestiones como el cambio de moneda de pesetas a euros, la existencia de descuentos o bonos.

A partir de la entrada en vigor de las nuevas tarifas, los usuarios tendrán a su disposición bonos que darán derecho a la utilización de determinados instalaciones. El más completo, que tendrá un coste de 35 euros, servirá para utilizar de forma ilimitada las pistas de pádel, de tenis, el frontón, las pistas de atletismo, el Boulder, el gimnasio y la piscina. En el caso de poder optar a un descuento, por ser familia numerosa, discapacitado, estudiante o víctima de violencia de género, este bono tendrá un coste de 25 euros.

El abono básico, el que permite el uso de las pistas de atletismo, el Boulder, las pistas de tenis y pádel y el frontón, tendrá un coste de 10 euros para los usuarios bonificados con un descuento, y de 15 euros para los usuarios que no puedan optar a un descuento.

En medio se sitúa el bono que suma a estos servicios básico el uso de gimnasio, que tendrá un coste de 13 y 20 euros.

La renovación de todos estos precios, que se detallarán de forma más concreta con la publicación de la ordenanza, que ha sido consensuada con clubes y usuarios, se ha hecho siguiendo como norma básica que estén “todos por debajo de la media de todas las ciudades de la región” y que a la vez sirvan para actualizar unas tarifas desfasadas que no atendían ni siquiera a la existencia de nuevas instalaciones deportivas.