
Destaca su increíble belleza y otorga un especial protagonismo a las imágenes que reciben culto por parte de los fieles
La iglesia de San Juan Bautista luce desde este lunes una nueva y espectacular iluminación interior. Un nuevo sistema de iluminación que se ha puesto en marcha esta tarde con la presencia del obispo de Zamora, Fernando Valera.
La nueva iluminación del templo dispone de dos sistemas complementarios: uno permanentemente encendido, más sutil y cuidado, con el que se crea un ambiente íntimo y acogedor para todos aquellos turistas que se acercan a visitar el templo y para los creyentes que acuden a orar o a contemplar una de sus imágenes de devoción. El otro sistema inunda el templo de luz según las necesidades ordinarias del culto y las celebraciones parroquiales.

Este nuevo sistema de iluminación artística se compone de casi cien luminarias con una temperatura de color que oscila entre los 3000 y los 3200 grados Kelvin. Además, se ha buscado mejorar la eficiencia energética del templo, cuyo consumo anterior rondaba los 3.000 vatios y ahora, aumentando notablemente la intensidad y la calidad de la luz, apenas alcanza los 1.700 vatios con todos los focos encendidos. La encargada del proyecto y ejecución de la nueva iluminación de la iglesia románica es la empresa zamorana Alteisa, que se ha convertido en un referente para la iluminación artística de templos y museos por toda España, llegando su actividad hasta Roma. Para su colocación se ha eliminado todo el cableado y las luminarias anteriores, utilizando sus orificios y taladros para la nueva instalación con el fin de evitar cualquier actuación invasiva sobre el edificio. Además, se han empleado carriles electrificados para reducir al máximo los puntos de anclaje de los focos.

El resultado es magnífico y, gracias a esta intervención, algunas imágenes y elementos arquitectónicos que carecían de iluminación hasta la fecha han ganado protagonismo en el templo. Así ocurre con el Calvario existente sobre el arco triunfal, con el artesonado renacentista que cubre el templo o con el rosetón románico del interior, idéntico al que se observa desde la plazuela de San Miguel y se ha convertido en un símbolo de la ciudad.
La Soledad, el Nazareno de la Vera Cruz y todos los retablos del templo también han sido iluminados de nuevo, resaltando mucho más sus elementos principales y destacando el protagonismo que tienen en el templo.
El coste de esta intervención supera los cuarenta mil euros que esperan ser financiados con el esfuerzo de todos: fieles y amantes del arte, para lo que se ha abierto una suscripción esta misma semana.


