
La Diócesis de Zamora establece un perímetro de protección en el presbiterio tras detectar daños causados por filtraciones y lluvias persistentes
La iglesia de San Ildefonso continuará abierta a los fieles, aunque bajo un nuevo protocolo de seguridad preventiva. La Diócesis de Zamora ha tomado esta decisión tras recibir un informe técnico del arquitecto diocesano, Claudio Pedrero, que detalla el deterioro estructural en el frente del presbiterio.
Según el documento técnico fechado el 24 de marzo, se han detectado desprendimientos en los revestimientos pictóricos provocados por filtraciones de agua desde la cubierta. Esta situación crítica ha empeorado debido a:
Las persistentes lluvias registradas durante este invierno.
Los constantes cambios de temperatura, que han acelerado la pérdida de cohesión de los materiales.
La aparición de embolsamientos y el riesgo real de nuevos desprendimientos, lo que ha obligado a realizar retiradas controladas de material inestable.
Para garantizar que el templo pueda seguir acogiendo celebraciones litúrgicas sin riesgo para las personas, se ha delimitado una banda de seguridad de 2,40 metros desde la pared afectada hacia la nave. En esta franja, que quedará restringida físicamente, está prohibido tanto el tránsito como la permanencia de cualquier persona.
Afortunadamente, el informe aclara que la mesa del altar se encuentra a unos 3,20 metros del muro dañado —fuera de la zona de peligro—, lo que permite que el culto se desarrolle con normalidad dentro de los márgenes de seguridad establecidos.
Estas medidas temporales se mantendrán vigentes mientras la Diócesis tramita las autorizaciones administrativas necesarias para iniciar las obras de reparación proyectadas. Solo en caso de que estas medidas preventivas no pudieran garantizar la seguridad, se valoraría la limitación total del uso del templo







