
La iniciativa de la Universidad de Salamanca cumple ocho ediciones y defiende el acceso al conocimiento como un derecho para todos
El programa Iberusal continúa consolidándose en Zamora como una iniciativa pionera para acercar la universidad a personas con discapacidad intelectual o problemas graves de salud mental. El proyecto, impulsado por la Universidad de Salamanca, nació hace ocho ediciones con el objetivo de crear un espacio formativo plenamente inclusivo en el que nadie quede excluido por sus circunstancias personales.
José Ángel Gallego, director técnico del Servicio de Asuntos Sociales y técnico en discapacidad, explica que el programa comenzó en Salamanca capital y posteriormente se extendió a Zamora y Ávila. En la provincia zamorana cuenta además con sede en Toro, gracias al apoyo de la Diputación, con la intención de garantizar que las personas con discapacidad del medio rural tengan las mismas oportunidades que quienes viven en las capitales.
La propuesta no funciona como una enseñanza reglada al uso, sino como un espacio de enriquecimiento cultural. Los participantes reciben clases, charlas, talleres y actividades vinculadas a distintas ramas del conocimiento, sin exámenes ni la presión propia de otros modelos educativos. El objetivo es que aprendan, disfruten y participen porque quieren hacerlo, en un entorno universitario adaptado a sus necesidades.
El programa cuenta con la colaboración de administraciones, entidades sociales y la propia Universidad de Salamanca. En Zamora participan entidades como Intras y Fundación Personas, que respaldan a los alumnos y ayudan a conocer sus necesidades concretas. Además, se ofrecen apoyos como intérpretes de lengua de signos, eurotaxi o asistencia personal cuando resulta necesario.
A lo largo de estos años, los participantes han podido acceder a contenidos muy diversos, desde primeros auxilios, salud, sexualidad o farmacia hasta talleres vinculados a drones, ingeniería, arte, ciencia o nuevas tecnologías. Los propios profesores de la Universidad de Salamanca se postulan para impartir sesiones desde sus áreas de especialización, recibiendo también formación para adaptar la enseñanza a este alumnado.
Desde el programa se reivindica que las personas con discapacidad intelectual o problemas graves de salud mental también tienen derecho a ocupar los espacios universitarios y acceder al conocimiento en igualdad de condiciones. Sus impulsores destacan especialmente la ilusión, el respeto y las ganas de aprender del alumnado, así como el valor de una iniciativa que demuestra que la universidad puede y debe ser un lugar abierto para todos.


