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Héctor David Pulido se despide de Zamora tras seis años al frente de la Comandancia: «Sí que nos vamos llorando»

Ángel Blanco destaca la «profesionalidad», «cercanía» y «lealtad» del hasta ahora jefe de la Guardia Civil, que deja la provincia asegurando que se marcha con amigos, compañeros y tres hijos que ya considera zamoranos

El teniente coronel Héctor David Pulido se despide de Zamora después de seis años y una semana al frente de la Comandancia de la Guardia Civil. Su último día en la provincia ha servido para hacer balance de una etapa que el subdelegado del Gobierno, Ángel Blanco, ha definido como marcada por la profesionalidad, la cercanía y la lealtad. «Es un zamorano más», ha afirmado Blanco, quien ha asegurado que Pulido ha dejado «su impronta, su personalidad y su huella». A partir de ahora asumirá accidentalmente la Jefatura de la Comandancia el comandante Tejada, cuyo ascenso a teniente coronel está previsto que se publique próximamente.

Blanco ha repasado algunos de los cambios experimentados durante estos años, entre ellos la mejora de los dispositivos para localizar a personas desaparecidas en el medio rural, que terminó desembocando en unas jornadas provinciales que ya acumulan cinco ediciones; la reorganización de los horarios de atención de los cuarteles y el desarrollo de la Oficina Móvil de Atención al Ciudadano, que se ha convertido en el cuarto puesto de la provincia por número de denuncias recogidas. También ha destacado la nueva organización de los delegados de la autoridad en los festejos taurinos y la implicación de la Guardia Civil durante los grandes incendios sufridos por Zamora.

El ya exjefe de la Comandancia ha reconocido que estos años han pasado «rapidísimo» tanto para él como para su familia. «Eso quiere decir que he estado muy bien», ha señalado antes de agradecer el trato recibido de la sociedad zamorana, las instituciones y los medios de comunicación. Una despedida especialmente personal al explicar qué se lleva de la provincia: «Yo tengo tres hijos, por lo pronto me llevo tres zamoranos». Pulido ha asegurado que, si tuviera que presumir de una provincia española por sus pueblos, costumbres e historia, sería de Zamora: «Yo voy a decir que soy zamorano».

Pulido también ha dedicado palabras especialmente emotivas a quienes han trabajado a sus órdenes. «Me dejo compañeros, me llevo amigos, me llevo lealtades personales», ha afirmado, expresando su deseo de ser recordado por los agentes «con cariño» y con la certeza de que siempre intentó actuar pensando «en el beneficio de Zamora y en el beneficio de la Guardia Civil». También ha destacado la relación personal construida con Ángel Blanco durante estos años.

La despedida ha terminado recuperando una frase que Pulido escuchó antes de llegar a su destino: que a Zamora «se viene llorando y se va llorando». En su caso, asegura que la primera parte no se cumplió porque ya le habían hablado bien de la provincia. La segunda, sin embargo, sí: «La verdad es que sí que nos vamos llorando, eso sí que es verdad». Profesionalmente, se marcha especialmente orgulloso de los guardias civiles de Zamora y de su respuesta ante situaciones como desapariciones o incendios: «Todos los guardias han trabajado sin escatimar ni horas ni esfuerzo».