
La Asociación Zamorana de los Caminos de Santiago denuncia que la escultura románica sufre daños irreversibles mientras la Junta de Castilla y León incumple los acuerdos de traslado
El patrimonio cultural zamorano vuelve a estar en peligro por la inacción de las instituciones. La Asociación Zamorana de los Caminos de Santiago ha vuelto a alzar la voz para alertar del alarmante estado de degradación que padece la icónica talla del Santiago Peregrino en la iglesia de Santa Marta de Tera, una pieza románica única en el mundo cuya preservación se ve seriamente amenazada si no se toman medidas urgentes. Esta figura, reubicada en la portada del templo en 1932 por Alejandro Ferrant, se encuentra expuesta de forma continua a las inclemencias meteorológicas y a la acumulación de excrementos de aves, lo que ya ha causado la pérdida de parte de su estructura por dilataciones térmicas y la degradación de la piedra por la acidez de los residuos.
A pesar de que el Pleno de las Cortes de Castilla y León aprobó con fecha de 26 de octubre de 2022 la retirada de la talla y su reubicación en el interior del templo o en el Museo de los Obispos de Astorga, la orden sigue sin cumplirse. En su lugar, el anterior consejero de Cultura optó por instalar un simple tejadillo como parche provisional para protegerla de la lluvia, una solución que ha sido calificada como una «chapuza» por el colectivo, ya que desentona con la arquitectura románica y sirve de cobijo a las aves que continúan deteriorando la pieza. La asociación recuerda que existen precedentes históricos de traslados de gran complejidad técnica realizados con garantías, como el de San Pedro de la Nave o la Virgen Blanca de la Catedral de León.
Ante la falta de soluciones tras haber trasladado el problema a cuatro consejeros de Cultura de forma infructuosa, el colectivo apela ahora al actual titular del cargo, el señor Díaz Picó, para que asuma su responsabilidad y subsane este error prolongado. La entidad advierte de que el patrimonio de la provincia no puede seguir sufriendo la irresponsabilidad o incompetencia de los responsables públicos, recordando la trágica pérdida de la imagen de San Judas Tadeo en el mismo templo, la cual ha quedado prácticamente irreconocible tras años de abandono.