
El director general de Caja Rural de Zamora aprovecha la entrega de los XXIX Premios de la Fundación para reclamar unidad, liderazgos valientes y proyectos reales para construir el futuro de la provincia
El Recinto Ferial de IFEZA acogió este viernes la entrega de los XXIX Premios Fundación Caja Rural de Zamora, un evento clave que el director general de la entidad, Cipriano García, definió no solo como una entrega de galardones, sino como un acto para «reconocernos como sociedad» y poner en valor a quienes hacen grande a la provincia.
Durante su discurso, García abordó sin rodeos el reto demográfico y socioeconómico de la provincia, haciendo un llamamiento a cambiar el relato pesimista. «Zamora no puede ser solamente la provincia que explica sus problemas. Tenemos que ser también capaces de aportar nuestras posibilidades, proponiendo iniciativas realistas que generen ilusión. Y sobre todo, necesitamos algo que no aparece en ninguna estadística: ambición colectiva», aseveró el directivo.

La lección de Zamora 10: unidad real y no fingida
En su vertiente más reivindicativa, Cipriano García apeló al espíritu del proyecto Zamora 10 como ejemplo de lo que la provincia necesita para despegar. «Aquella experiencia nos dejó una enseñanza que sigue siendo válida: solo desde la unidad real, sincera y transparente (no fingida), se pueden conseguir proyectos ambiciosos y convenir que el futuro es más importante que las diferencias», remarcó, señalando frutos tangibles de esa colaboración como la feria Fromago, la Escuela de Industrias Lácteas o el proyecto de Monte la Reina, e instando a desatascar otros pendientes como la conversión en autovía de la N-122 o el polígono Puerta del Noroeste.
Para el director general, el desarrollo provincial exige «menos protagonismos, más implicación real y más proyectos realizables; menos intereses particulares y más interés general». Asimismo, hizo una llamada directa a las instituciones y a los agentes sociales para asumir responsabilidades y riesgos: «El liderazgo no debe entenderse como una posición de privilegio. Debe entenderse como una responsabilidad: ponerse al frente y dar un paso adelante cuando es necesario». Entre los activos estratégicos a poner en valor, García destacó la energía, calificándola como un «factor determinante del progreso del que tendríamos que obtener, por coherencia, un rédito importante» para el territorio. Un volumen de negocio récord de 8.168 millones en el umbral del 125 aniversario.
El balance económico de la entidad sirvió de respaldo al compromiso expresado por García. Durante el ejercicio de 2025, Caja Rural de Zamora alcanzó un volumen de negocio de 8.168 millones de euros, con un crecimiento del 12,2%. En ese periodo se concedieron 1.316 millones de euros en nuevo crédito (+32,6%), situando la solvencia en un 20,4% y los recursos propios en 520 millones de euros. La entidad cuenta ya con 62.000 socios, 170.000 clientes, más de 400 profesionales y 116 puntos de atención, manteniendo una implantación con más del 63% de las solicitudes de la PAC en la provincia y una cuota del 50% de la inversión crediticia local.
García subrayó que la expansión hacia Madrid, León, Valladolid y Ourense no supone alejarse del origen: «Crece para fortalecernos y para poder ofrecer un mejor servicio desde un modelo de banca vinculada al territorio que sigue estando plenamente vigente». Este desempeño cobra un significado especial en la víspera del 125º aniversario de la fundación de la caja, que se conmemorará el próximo año. Con motivo de este hito, García anunció un homenaje a la figura de Luis Chaves Arias, fundador de la entidad y promotor esencial del cooperativismo de crédito en España. «Celebrar 125 años no será solo mirar atrás, sino ratificar nuestro compromiso para los próximos 125 años con objetivos claros: seguir financiando empresas, apoyar al sector agroganadero, acompañar a las familias y ser un motor económico y social», concluyó.


