
Los rojiblancos completaron una primera parte para olvidar, con Íker Piedra sosteniendo al equipo incluso desde el punto de penalti, pero mejoraron tras el descanso y un gol en propia puerta de Espejo les permite sumar su segunda victoria consecutiva a domicilio
El Zamora CF encontró en Almendralejo lo que tanto se le está resistiendo en casa. Y lo hizo después de sobrevivir durante muchos minutos a sí mismo. Los rojiblancos se impusieron por 0-1 al CD Extremadura gracias a un gol en propia puerta de Espejo en el minuto 64 y sumaron tres puntos de enorme valor después de una primera mitad en la que Íker Piedra fue decisivo para mantener con vida a los de Óscar Cano.
El técnico rojiblanco apostó de inicio por el 3-5-2, pero el sistema no consiguió dar al Zamora el control del encuentro. Todo lo contrario. El Extremadura comenzó mucho más cómodo y encontró demasiadas facilidades para acercarse al área visitante. Apenas habían transcurrido siete minutos cuando una mano de Jaime Sancho en la frontal terminó siendo revisada y señalada como penalti.

Ahí apareció Íker Piedra. Diego asumió la responsabilidad desde los once metros, pero el guardameta rojiblanco detuvo el lanzamiento y evitó que el partido se pusiera cuesta arriba prácticamente desde el inicio.
La parada no consiguió despertar al Zamora. El Extremadura siguió acumulando llegadas y Gorjón tuvo que aparecer para cortar un peligroso pase de la muerte en el minuto 19. Los locales reclamaron además un posible penalti sobre Escudero que finalmente no fue señalado.
Los rojiblancos apenas conseguían conservar la pelota y sufrían especialmente por su costado derecho. Para colmo, Luismi Luengo tuvo que abandonar el terreno de juego en el minuto 27, dando entrada a José Albert. El Zamora acumulaba pérdidas, apenas conseguía salir de su campo y encontraba enormes dificultades para generar peligro.
Kike Márquez probó a Íker Piedra a cinco minutos del descanso y el guardameta volvió a responder. La única aproximación rojiblanca reseñable había llegado poco antes mediante un disparo lejano de Izan Yurrieta, aunque la mejor ocasión apareció ya en el descuento: Jaime Sancho cabeceó fuera un centro de Hidalgo.
El 0-0 al descanso era probablemente la mejor noticia posible para el Zamora.
Otro Zamora después del descanso
La segunda mitad cambió el escenario. Sin realizar modificaciones en el intermedio, los rojiblancos comenzaron a encontrar espacios y a acercarse con mayor frecuencia al área extremeña.
Vergés avisó nada más comenzar con un disparo que terminó fuera y, en el minuto 57, llegó una ocasión clarísima. Carbonell recibió un pase de la muerte prácticamente solo dentro del área pequeña, pero mandó el balón por encima del larguero cuando tenía todo a favor para adelantar al Zamora.
El partido se había abierto. Kike Márquez respondió con un centro-chut que atravesó el área sin encontrar rematador, Vergés obligó al portero local a intervenir desde la frontal e Íker Piedra tuvo que anticiparse nuevamente para cortar otro envío peligroso del exrojiblanco.
Hasta que, en el minuto 64, llegó el premio.
El Zamora jugó en corto un saque de esquina entre Carlos Ramos e Hidalgo. El capitán recibió de vuelta, puso el balón en el área y el guardameta extremeño no consiguió hacerse con él. Iago Indias buscó el remate y Espejo terminó introduciendo el balón en su propia portería. 0-1.
Un gol extraño, embarullado, pero que valía exactamente lo mismo.
Piedra sostiene y el larguero evita la sentencia
El Extremadura reaccionó y obligó al Zamora a defender su ventaja. Cano movió el banquillo dando entrada a Fabi, Juanje y Losada por Isaiah, Carbonell e Hidalgo, pero antes volvió a aparecer el hombre del partido.
En el minuto 74, Íker Piedra ganó el mano a mano ante Íker Burgos y evitó un empate que parecía hecho.
El Zamora tuvo después la posibilidad de cerrar definitivamente el encuentro. Carlos Ramos ejecutó una falta directa en el minuto 78, el guardameta alcanzó a tocar el balón y este terminó estrellándose contra el larguero.
Tocaba sufrir.
El Extremadura fue adelantando líneas mientras el Zamora intentaba aprovechar los espacios. Pau Mascaró, que entró por Izan Yurrieta en el último cambio rojiblanco, estuvo cerca de sorprender al meta local en el 89.
Los seis minutos de añadido se hicieron largos. El Extremadura cargó el área, Íker Burgos dispuso todavía de un cabezazo que se marchó alto y el Zamora terminó defendiendo con uñas y dientes una ventaja que ya no se escaparía.
0-1 y tres puntos para Zamora.
Los rojiblancos siguen mostrando dos caras muy diferentes dependiendo del escenario. Mientras el Ruta de la Plata continúa atragantándose, lejos de casa los números son perfectos: dos partidos y seis puntos.
En Almendralejo no hubo brillo. Durante buena parte de la primera mitad ni siquiera hubo fútbol. Pero hubo supervivencia, un Íker Piedra gigantesco cuando más falta hacía y una segunda parte suficiente para aprovechar la oportunidad.
Y después de una semana marcada por la derrota ante el Lugo, el Zamora necesitaba precisamente eso: ganar. Como fuera.


