
Fernando Valera Sánchez ha recorrido distintas parroquias de las unidades pastorales de Fornillos y Valer de Aliste para conocer sus necesidades, escuchar a los vecinos y abordar la conservación del patrimonio religioso
El obispo de Zamora, Fernando Valera Sánchez, ha concluido este domingo 18 de octubre en Domez de Alba la Santa Visita Pastoral a las parroquias pertenecientes a las Unidades de Acción Pastoral de Fornillos y Valer de Aliste. La celebración de clausura, que ha tenido lugar a las 12:00 horas, ha puesto fin a varios días de encuentros con sacerdotes, responsables parroquiales, autoridades municipales y vecinos de diferentes localidades alistanas. La visita, que comenzó el pasado 14 de octubre bajo la coordinación del arcipreste José Alberto Sutil Lorenzo, se ha desarrollado doce años después de la anterior convocatoria de estas características en la zona. Durante este recorrido, el prelado ha podido conocer de primera mano las necesidades de las pequeñas comunidades rurales, compartir celebraciones religiosas y comprobar el estado de conservación de sus iglesias y del patrimonio que albergan.
La primera jornada llevó al obispo hasta Fradellos, Flores y Valer de Aliste. En Fradellos conoció los trabajos de recuperación de la iglesia de San Miguel, recientemente reabierta al culto, así como las actuaciones que todavía permanecen pendientes, entre ellas la restauración del Crucificado y del retablo de San Antonio. Posteriormente, en Flores, mantuvo un encuentro con la comunidad parroquial en el que trasladó un mensaje centrado en la esperanza, el servicio humilde y la importancia de mantener vivas las comunidades cristianas de los pueblos. El recorrido concluyó en Valer de Aliste con una Eucaristía en la iglesia de Santa Eulalia, donde Fernando Valera destacó el valor de la reconciliación y recordó que «el perdón siempre es la opción más inteligente». Durante su estancia también se abordaron las obras urgentes previstas en el templo, con una inversión de 153.135 euros y cuyo inicio estaba programado para el 19 de octubre.
La segunda jornada de la visita pastoral se desarrolló en Arcillera, Ceadea y Samir de los Caños, donde se sucedieron las reuniones con vecinos, las asambleas parroquiales y los momentos de oración. Una de las principales preocupaciones trasladadas al obispo fue la necesidad de conservar los templos y el patrimonio religioso de estas localidades, especialmente en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y la pérdida de habitantes. En Samir de los Caños, la visita coincidió con la festividad de Santa Teresa de Jesús y se celebró una Eucaristía en la ermita del Cristo de la Ribera. Durante estos encuentros, el prelado recordó las que denominó «benditas obligaciones» de las visitas pastorales, entre ellas escuchar a las comunidades, conocer sus dificultades y acompañarlas en sus inquietudes y esperanzas.
La clausura en Domez de Alba ha reunido a fieles de distintas parroquias de Fornillos y Valer de Aliste, poniendo el broche a unas jornadas que han servido también para reconocer el trabajo de quienes mantienen viva la actividad religiosa en los pequeños pueblos de la comarca. Párrocos, mayordomos, celebrantes de la Palabra y responsables parroquiales desempeñan una labor fundamental en la apertura y conservación de los templos, la preparación de las celebraciones y el mantenimiento de unas tradiciones estrechamente vinculadas a la identidad local. Con esta visita, Fernando Valera Sánchez ha querido reforzar la cercanía de la diócesis con las comunidades rurales y conocer sus principales desafíos, especialmente los relacionados con la conservación del patrimonio, el descenso demográfico y la continuidad de la vida parroquial en localidades con cada vez menos habitantes.







