
Reclaman durante una concentración celebrada en la Plaza de La Marina que se modifique la normativa europea, se cumpla la Ley de la Cadena Alimentaria y se frene la entrada de productos extranjeros que no cumplen las mismas exigencias que los nacionales.
Los agricultores y ganaderos han vuelto a salir a la calle este sábado en Zamora para reivindicar mejoras en las condiciones del sector primario y denunciar el deterioro de la situación del campo. La movilización, celebrada en la Plaza de La Marina con pancartas y tractores, se enmarca en una jornada de protestas convocada en distintos puntos de Europa para reclamar cambios en las políticas agrarias y defender la viabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas.
La concentración ha tenido también un componente de homenaje a las víctimas del accidente del pasado día 28, en un gesto de recuerdo que ha acompañado a las reivindicaciones del sector. «Lo hemos convertido también en un acto simbólico y en un homenaje a las víctimas, algo inesperado y que nos tiene a toda España con el corazón encogido», ha explicado Pilar de las Heras, presidenta de Agrigalza, una de las asociaciones integradas en UNASPI, la Federación Nacional de Asociaciones Independientes.

De las Heras ha advertido de que, pese a las importantes tractoradas y protestas protagonizadas por el campo durante los dos últimos años, la situación de agricultores y ganaderos no ha mejorado. «En realidad hemos empeorado desde entonces, aunque se frenó un poco lo mucho que se estaba deteriorando. Pero realmente mejoras, mejoras no hemos obtenido muchas», ha señalado.
La representante del sector ha criticado que las ayudas y concesiones arrancadas en las negociaciones con el Ministerio resultan insuficientes frente al incremento generalizado de los costes de producción. «Cada vez que los sindicatos que nos representan se reúnen con el Ministerio, arañan veinte céntimos, pero si te dan veinte y te han quitado ochenta porque todo ha subido, al final, a través de impuestos, los vuelves a tener que entregar», ha afirmado.
Uno de los principales problemas, según ha denunciado, es el desequilibrio entre el aumento de los gastos que soportan las explotaciones y los precios que reciben por sus productos. «Ahora mismo, este año, que un agricultor siembre o que un ganadero críe un animal es mucho más caro que el año pasado, pero cuando te pones a vender tu producto vale, en algunos casos, incluso menos que el año pasado, como ha pasado con la uva», ha explicado.
A esta situación ha sumado la competencia de las importaciones procedentes de otros países, que, según ha denunciado, llegan al mercado con precios inferiores y sin estar sometidas a las mismas exigencias que los productos nacionales. De las Heras ha alertado de que se están introduciendo alimentos de menor calidad y con condiciones sanitarias que considera perjudiciales para los consumidores y que dificultan la competencia de los productores españoles.

De cara a las próximas elecciones, la presidenta de Agrigalza ha reclamado compromisos concretos a las formaciones políticas y cambios en la normativa que afecta al sector. Aunque considera que las principales modificaciones deben impulsarse desde las instituciones europeas, ha subrayado que tanto el Gobierno central como las comunidades autónomas tienen capacidad para actuar y no están haciendo lo suficiente.
Entre sus principales demandas figura el cumplimiento efectivo de la Ley de la Cadena Alimentaria, para evitar que los productores tengan que vender por debajo de los costes de producción. «Hay una ley de la cadena alimentaria que tiene que cumplirse. El Gobierno que sea, me da igual este, el que entre, el que salga, tiene que conseguir que eso se cumpla», ha reclamado.
También ha pedido que los productos importados tengan que responder a exigencias equivalentes a las que se imponen a los agricultores y ganaderos españoles. «Si nos exigen, está muy bien, pero exijamos a todos y pongamos un nivel y un precio en el que no estemos perdiendo, porque si no, no sirven de nada las normativas», ha señalado.
La representante de los agricultores y ganaderos ha reclamado, además, que las administraciones escuchen directamente a quienes trabajan en el campo y no limiten sus contactos a las organizaciones reconocidas oficialmente. «Pedimos que se reúnan con nosotros, no solo con los representantes legales, como ellos dicen, por unas siglas, sino que se reúnan de verdad con la gente de la calle, con la gente que de verdad estamos en el campo y que nos escuchen», ha insistido.
La posibilidad de nuevas tractoradas y movilizaciones sigue sobre la mesa. De las Heras ha explicado que las asociaciones independientes y los sindicatos agrarios de distintos países europeos llevan meses trabajando para coordinar una respuesta conjunta ante los problemas que afectan al sector. «Estamos todos tan mal que la idea es que de verdad se consiga una unión y unas movilizaciones, porque es que esto no puede seguir así», ha afirmado.
En este sentido, ha defendido que las reivindicaciones deben situarse por encima de las siglas de cada organización y ha apelado a la unidad de agricultores, ganaderos y pescadores para aumentar la capacidad de presión ante las administraciones. «Si luchamos por el sector, vamos a luchar todos juntos, es la manera», ha resumido.
De las Heras considera que la capacidad de movilización del sector primario puede tener un impacto importante si consigue actuar de forma coordinada. «Agricultura, ganadería y pesca tenemos unas flotas y una infraestructura que podemos paralizar este país. Si nos unimos, de verdad van a tener que escucharnos, por las buenas o por las malas, en toda Europa y en el país», ha advertido.
Por último, ha apelado también al respaldo de los consumidores, a quienes ha recordado que las condiciones de producción y los controles de calidad afectan directamente a los alimentos que llegan a sus mesas. «La sociedad debería estar apoyándonos porque es quien se come nuestros productos y los que están entrando de fuera», ha concluido, al tiempo que ha lamentado que la ciudadanía permanezca, a su juicio, demasiado pasiva ante los problemas que atraviesa el campo.