
Emotivas jornada de silencio, rezos y luz en memoria de los difuntos
El camposanto zamorano de San Atilano volvió a ser escenario este lunes de uno de los actos más emotivos y con mayor calado espiritual del calendario de la ciudad: la tradicional Procesión de las Ánimas. Coincidiendo con la festividad de los Fieles Difuntos, la Sección de Ánimas de la Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús Luz y Vida congregó a cientos de vecinos y devotos que quisieron rendir tributo a sus seres queridos en un entorno marcado por la devoción y el máximo respeto.

Con la llegada del anochecer, el recinto funerario quedó en penumbra para dar paso a una atmósfera sobrecogedora iluminada únicamente por la tenue luz de las velas y faroles que portaban los participantes. A lo largo del recorrido por las galerías del cementerio, los asistentes acompañaron la imagen titular mientras se desgranaban las diferentes estaciones del rezo del Santo Rosario, cuyos ecos rompían el silencio absoluto de la noche zamorana.
La sobriedad del acto alcanzó su punto culminante con las intervenciones del coro de la hermandad, que entonó cánticos litúrgicos tradicionales como el De Profundis, elevando la solemnidad del encuentro. Con esta cita, Zamora renueva un año más una tradición centenaria que une fe, memoria colectiva y respeto hacia quienes ya no están, consolidando a San Atilano como epicentro del recogimiento en esta fecha tan señalada.







