Medio año después de asumir su tercer mandato como alcalde de la capital, Francisco Guarido hace un análisis de la gestión realizada en estos años, avanza cuáles serán las líneas maestras de su tercer mandato y desgrana su visión de aspectos relacionados con el consistorio como la llegada de Vox, la denuncia de casos de corrupción o la lucha contra la pérdida de población.

Pregunta.- ¿Qué balance puede hacer de estos primeros meses de esta tercera legislatura?

Respuesta.-Han sido relativamente sencillos porque todo va, como se dice popularmente ‘rodao’. Ya lo dijimos durante la campaña electoral que quedaban muchas cosas por hacer pero que se podrían terminar en esta. La legislatura pasada, entre la pandemia y la guerra de Ucrania, las cosas fueron muy despacio, así que este mandato ha empezado con todo muy avanzado ya. Hemos hecho una gran campaña de asfaltado, estamos ya con la pista de BMX, estamos con el Museo Pedagógico, arrancó el Banco de España, hemos adjudicado el parque de bomberos… La única novedad es que ahora compartimos estos proyectos con el PSOE, algunos de los cuales ellos tramitan ahora, pero los pusimos en marcha nosotros en la legislatura anterior, como por ejemplo la reforma del Mercado de Abastos.

P.-¿Cómo espera que transcurran los tres años y medio que le quedan por delante?

R.-Esperamos que sean incomparablemente más sencillos que los anteriores porque ahora vamos a ver el resultado de muchos años de trabajo. Recuerdo que cuando entramos en 2015 en la alcaldía, aquí no había nada, ni dinero ni proyectos, estaban las estanterías totalmente vacías. En los próximos años sólo vamos a tener que acabar esos proyectos empezados. En algunos coparticipamos de forma importante como es el Centro Cívico y el Museo de Semana Santa, que también van a salir adelante en este tiempo. Luego hay otro proyecto en el que también estamos presentes que va a ser muy importante para la ciudad como es el de las travesías del Estado, que va a suponer una inversión de 27 millones, que tienen que estar acabadas en esta legislatura. El Mercado de Abastos también estará acabado en este mandato, lo mismo que los trabajos de liberación de la Muralla. Así que todo está encauzado correctamente y todo va a salir bien.

P.- Tan sencillo como lo pone… ¿no le quedan ganas de intentar una cuarta legislatura y poner el punto y final a todos esos proyectos y a alguno más?

R.-Eso está absolutamente descartado. No hay una sola posibilidad de que sea candidato una vez más. Lo que tiene que hacer IU es buscar en este tiempo un nuevo candidato. Yo llevo ya demasiados años y tiene que venir una nueva generación de gente que haga cosas nuevas por la ciudad

P.- ¿Pero la legislatura, en contra de los que decían sus opositores, sí se ha comprometido a terminarla y llegar hasta el último día de mandato?

R.-Sobre eso tampoco hay ninguna duda. Yo soy una persona de palabra. En la campaña dije que estaría allí donde me pusieran los ciudadanos y los ciudadanos quisieron que estuviera en la alcaldía y con los socialistas. Y ahí voy a estar. Hubiera hecho lo mismo si hubiera terminado en la oposición. Ya estuve 16 años, y hubiera estado otros cuatro. No soy de los candidatos que pierden las elecciones y lo primero que hacen es ascender y largarse de la ciudad con más sueldo y más proyección pública.

P.-¿Nunca tuvo la tentación, ahora que habla de ascender, y con el estallido del ‘efecto Guarido’, de dar el salto a la política nacional?

R.-Nunca. Aquel éxito que tuvo una proyección nacional importante, estaba condicionado a ser alcalde de mi ciudad, y yo me tomo las cosas muy en serio. Si eres alcalde, no puedes ser otra cosa. A mí no me da ni el tiempo ni mis energías para más. Hay gente que es capaz de compatibilizar varios cargos, yo no puedo. No me explicó cómo lo hacen, sospecho que en realidad no trabajan en ninguno de esos cargos.

P.- ¿Y vista la deriva que tomó Izquierda Unida, nunca tuvo la tentación de intentar enderezar el rumbo de la coalición?

R.-Nunca, porque ni una sola vez se me pasó por la cabeza dejar de ser alcalde de Zamora. Ser alcalde es un trabajo tan intenso, que no te da la vida para más. A lo mejor hay gente más lista, que puede desempeñar cinco cargos, pero yo creo que eso no es posible.

P.- Volviendo a lo local… Museo de Semana Santa, parque de bomberos, Banco de España, Museo Lobo…. alguna vez pensó que sacar adelante los proyectos municipales iba a ser tan tedioso, iba a llevarle tantos años, porque esa es la principal crítica que se hace a su gestión anterior.

R.-La burocracia es así, la Ley de Contratos es compleja, muy garantista, pero también es verdad que todo necesita un rodaje. Hay que recordar que cuando llegó Antonio Vázquez también necesitó mucho tiempo para ejecutar aquellos proyectos, el casco histórico, las márgenes del Duero. Ahora ha pasado lo mismo, hay inversiones muy potentes pero su tramitación empezó en 2016 y se podrán ejecutar ahora. Vemos ahora el fruto del trabajo de todos estos años. Pero es verdad, todo es muy lento y muchas veces es desesperante.

P.- En material de políticas de empleo, desde el equipo de Gobierno insisten en que hacen lo máximo que se puede hacer; pero a la vista de las cifras de pérdida de población, está claro que no es suficiente. ¿No se puede hacer algo más?

R.-El Ayuntamiento hace todo lo que está en su mano, pero nuestro presupuesto es el que es. El dinero está en la Junta, en el Estado, ellos son los que realmente podrían impulsar proyectos de empleo realmente efectivos. Hemos ayudado como nadie al comercio y a la hostelería, sacamos todos los planes de empleo posibles… pero no es suficiente. A la despoblación solo puede ponerle freno el Estado y la Junta, que son los que pueden reequilibrar la economía nacional y desplazar recursos a todo el oeste español. Ellos son los que pueden llevar núcleos empresariales a zonas necesitadas de empleo y riqueza. Por eso no me importa decir que el polígono industrial de Monfarracinos es una buena idea pero ahí será básico el papel de la Junta para que lleguen al mismo empresas.

P.- En lo social, también se hace todo lo posible, pero tampoco se llegan a cubrir el 100% de las necesidades en una ciudad cada vez más envejecida y cada vez con más personas dependientes.

R.-Los servicios sociales deberían estar financiados por las Junta y ejecutados por el Ayuntamiento. Pero no llegan fondos suficientes y el Ayuntamiento al final se ve obligado a poner parte de los fondos. Si no quieres de espera, que es el objetivo que nos hemos fijado, pues no queda otra que en vez de poner el 10% comprometido, subir luego al 20%, más tarde al 30% y finalmente poner el 50% de los fondos necesarios para prestar el mejor servicio posible. Pero es verdad que todo lo que se ponga para este servicio se termina quedando corto porque por desgracia las necesidades no terminan de crecer. Hay que tener en cuenta que en 2015 había poco más de 300 personas atendidas por los servicios sociales del Ayuntamiento, ahora hay más de 800 y sin embargo los presupuestos municipales no se han incrementado en esa proporción. Pero insisto en que los servicios sociales son competencias impropias que deberían de sufragar al 100% por la Junta.

P.-En lo político, esta es otra legislatura de cogobernanza con el PSOE. ¿Está funcionando mejor o peor que en el primer mandato?

R.-Creo que hay una buena compenetración. También la hubo en la primera, aunque también es verdad que en el último año hubo unas desavenencias que yo creo que fueron responsabilidad del PSOE y que luego tuvieron su reflejo en las elecciones. Este yo creo que es un verdadero equipo de gobierno y creo que lo estamos haciendo bien. Trato de ayudarles a ellos como alcalde lo mismo que ayudo a los concejales de IU. Naturalmente los concejales del PSOE en sus áreas tienen la autonomía suficiente para desarrollar su trabajo.

P.-En el salón de Plenos ha entrado Vox. ¿Finalmente no parece haber llegado con ellos el escándalo diario que algunos aventuraban?

R.-En el salón de Plenos del Ayuntamiento de Zamora no. Creo que en otros municipios la situación es bien distinta. Pero tengo que subrayar que en Zamora la relación con los concejales de Vox es pacífica, correcta, educada… ellos hacen sus propuestas y sus planteamientos, y aceptan con normalidad cuando no salen adelante. También es verdad que desde el primer día me he empeñado en tratarlos como al resto de concejales, con sus derechos y deberes. Ni tenían local propio, y les hemos asignado uno en la antigua estación de autobuses. Nos hemos dado toda la prisa posible en reacondicionarlo para ellos y yo creo que esas cosas y ese trato ellos los han agradecido. La relación insisto que es buena y mucho mejor que la existente en las Cortes de Castilla y León y mucho mejor que la existente en el Congreso de los Diputados, donde a diario se ven situaciones que dan vergüenza ajena.

P.-¿Se le ve muy poco conforme con el tipo de política que se practica actualmente en este país?

R-La política, si tiene como objetivo solucionar los problemas de la gente, necesita de mucha más tranquilidad, tiene que ser mucho más aburrida, tiene que haber más trabajo, sobre todo mucho trabajo. Si nos enredamos en frases rimbombantes e hirientes, es tiempo que no dedicamos trabajar para el ciudadano.

P.-Esta es su última legislatura. ¿Siente una especie de vértigo con respecto a la era post-Guarido para la ciudad?

R.- Lo vivo con normalidad. Creo que vamos a hacer un buen trabajo estos tres años y medio más. Y si para entonces existe Izquierda Unida, trataremos de recoger esos frutos en las elecciones. Yo, por mi parte, seré un militante de base más y trataré de ayudar al que para entonces sea candidato por nuestro partido. Llevo en IU desde el 87, fui militante de base, ayude en las campañas, luego fui responsable de prensa, luego acabe de alcalde, pero mi salida natural de este puesto es volver a ser militante de base.

P.-Y en lo personal, ¿mirará con orgullo a la ciudad y pensará que la ha transformado para bien?

R-Estaré orgulloso por el trabajo que hicimos desde los tiempos de la oposición. Estaré orgulloso por el trabajo que hemos hecho mis compañeros y yo en el gobierno del ayuntamiento. Creo que podremos salir de aquí con la cabeza muy alta. Y más que de las obras, valoro extraordinariamente haber cortado de raíz todas las tramas de corrupción existentes en el Ayuntamiento. Hemos puesto punto y final a todas las irregularidades del servicio de parques y jardines, del servicio de limpiezas, a aquella trama del edificio municipal que nunca existió y que nos costó cinco millones de euros.

P.- Le apetece volver a pasear tranquilamente por las calles de su ciudad, sin la presión que supone ser el alcalde de todos los zamoranos

R.-Me encantaría. De hecho, estoy seguro de que lo volveré a hacer. Viendo la ciudad como la veía antes. Es algo que añoro mucho.

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí