“En los bares se guardan las distancias pero fuera ¿qué hacemos? Yo no puedo ser un policía”, cuenta uno de los hosteleros de la calle respecto a lo sucedido en las fiestas de Navidad

Otro cierre a la hostelería a la que le toca una vez más reinventarse. Pero, cada vez es más complicado y cuesta más tirar hacia adelante.

“Psicológicamente es muy duro y nosotros no tenemos otros ingresos. Este cierre ya no lo aguanta cualquiera y, por desgracia, va a cerrar mucha gente”, confiesa Abel de las Heras, gerente de Wine Bistro. Un establecimiento ubicado en la calle de los Herreros de Zamora en el que las normas se han cumplido “a rajatabla” a costa incluso de perder clientela, afirma Abel.

Sin embargo, “el problema en muchos casos está en la calle”, relata poniendo como ejemplo los sucedido estas pasadas navidades en la conocida calle de los Herreros de Zamora.

“Aglomeraciones de jóvenes, fumando y sin mascarilla”. Una situación ante la que se alertó en varias ocasiones a la Policía Municipal de Zamora sin que se hiciera nada al respecto.

“En los bares se guardan las distancias pero fuera ¿qué hacemos? Yo no puedo ser un policía”, señala Abel convencido y orgulloso de cómo se ha actuado en Wine Bistro respecto a las restricciones, limpiezas y aforos.

Por ello, pide que no se generalice respecto al sector. “La hostelería no es el problema. Me molesta que se generalice y nos metan a todos en el mismo saco”. Por ello, cree que se debería haber vigilado el cumplimiento de las restricciones en los establecimientos, sancionando a los que infringieran la normativa, así como prestar más vigilancia a los alrededores de los bares.