El equipo rojiblanco recuperó las sensaciones pérdidas durante el último mes y, por momentos, sometió al cuadro burgalés

RAÚL NIETO. Zamora

Volvió la cenicienta rojiblanca. Tras un mes de resultados dudosos y de sensaciones no tan buenas como meses atrás, el Zamora recibió al mejor equipo del grupo, el Burgos de Julián Calero, que contaba con 39 puntos en su llegada al Ruta de la Plata. Y el Zamora pasó el examen con nota ante un rival que, al menos tácticamente, demostró que su puntaje no era una casualidad.

Tuvo que reinventar David Movilla el once inicial, retrasando a Carlos Ramos por delante de la defensa y jugando con Guille Perero y Raúl Vallejo de enganches, además de dar entrada a Sergio García en el extremo diestro y al argentino Coscia en la punta de lanza. Ya desde los primeros compases tanto la imagen, como la actitud eran de equipo que buscaba ganar el partido, y así lo reconoció la grada.

El segundo tiempo transcurrió sin más novedad. El balón parado lateral del Zamora y un disparo de Undabarrena en el ecuador que salió rozando la escuadra de Jon Villanueva, fue lo más destacado antes de que el central burgalés, Aitor Córdoba, fuese expulsado por doble amarilla a falta de 10 minutos.

Con superioridad numérica, el Zamora se volcó, pero no fue capaz de encontrar ese último pase que permitiese la ocasión hasta la última jugada del choque, cuando Álex Menéndez ganó línea de fondo, recortó hacía dentro, y sirvió un balón perfecto para Carlos Ramos, que con la pierna zurda disparó centrado a las manos de Barovero.

Con un sabor agridulce por la oportunidad malograda en la última ocasión, la grada del Ruta supo reconocer el esfuerzo a un Zamora que se coloca con 31 puntos en cuarta posición, y que en las últimas horas ha oficializado la renovación de David Movilla para la próxima temporada tras un choque en el que los rojiblancos volvieron a encontrarse consigo mismos.