Los rojiblancos tuvieron un palo de Etxaburu, pero cedieron ante un Marino que se acerca a la salvación

El Zamora suma su quinta derrota de la temporada. Lo hace tras perder por 2-0 ante un Marino de Luanco que se jugaba gran parte de sus opciones de permanencia. Los rojiblancos dependían de una carambola tan improbable como rocambolesca. Y esa carambola empezaba por ganar en Miramar, que no se dio, y por el empate en Pasarón, que tampoco se dio.

El Zamora salió plano y sin tensión. Fruto de ello es que el Marino, aunque cauto, tuvo las primeras ocasiones para batir a un Fermín Sobrón que no tuvo más trabajo que un disparo lejano que atajó sin problemas. El Zamora dio un pasito adelante pero sin demasiadas opciones, y en una buena transición, llegó el gol de Miguel Cuesta, que batió al riojano al palo largo.

Tras el gol, los rojiblancos empezaron a ser reconocibles y a meter balones al área rival para poner contra las cuerdas a un rival que empezaba a sufrir de manera evidente. Pito Camacho y Joel Priego tuvieron las más claras, pero el primero se topó con el portero y el segundo envió el balón a las nubes.

En la segunda parte, los de Movilla dominaron de principio a fin. Salieron enchufados, buscando portería rival, tratando de combinar y siendo puñales por bandas. Y aunque sin ocasiones claras, el Zamora encerró a un Marino que se limitó a buscar una contra. En ese contexto, los cambios también ayudaron para dominar.

La más clara fue en las botas de Etxaburu, tras una asistencia de Baldrich, que recogió una pelota al punto de penalti, y envió la pelota al palo. Tras perder la opción del empate, fue el Marino, ya con el tiempo cumplido, quien por medio de Lorea, sentenció el duelo un mano a mano que llegó a tocar Fermín.

El 2-0 deja sentenciada la tercera plaza y el Zamora ya busca reencontrarse para encarar el play-off.

 

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