Tras tres intentos fallidos, se ha comenzado el proceso judicial, donde la empresaria gallega, Gema Neira, se ha declarado culpable, afirmando que hacía «lo que decía el señor Vega»

A la cuarta fue la vencida. En la mañana de hoy, en la Audiencia Provincial de Zamora, se ha iniciado el juicio contra el ex jefe de parques y jardines del Ayuntamiento de Zamora, Alberto Vega Vicente, y a la empresaria gallega, Gema Neira, por un supuesto delito de de estafa procesal.

Eso sí, el abogado del acusado, Cándido Conde-Pumpido, ha tratado de dilatar aún más el juicio, solicitando la nulidad del proceso, presentando pruebas que ya formaban parte del expediente, argumentando que no los conocía.

A pesar del intento, el juicio oral comenzó pasadas las 10:30 horas de esta mañana, donde la otra investigada, Gema Neira, empresaria gallega, cuya empresa, Romina&Ekaitz SL, reclamó el importe de unos trabajos en un parque infantil en la Plaza Belén, aunque estos fueron ejecutados por el grupo Raga, respondió a las preguntas de la fiscal y del abogado del Ayuntamiento de Zamora, negándose sin embargo a responder las del abogado del otro acusado.

En esta declaración, Gema Neira reconoció los hechos y se declaró culpable de lo que se le acusa. Aseguró que conocía a Alberto Vega de años atrás, que se le han adjudicado varias obras en Zamora, entre ellas la de este parque en la Plaza de Belén, y que era el propio Vega el que le transmitía, bien mediante e-mails o mediante WhatsApps, las instrucción para entrar al concurso. De hecho, según Neira, creó la empresa Romina&Ekaitz SL, con sede en la Calle de las Aceñas, a pesar de que su domicilio estaba en A Coruña, para poder optar a las adjudicaciones.

A pesar de ser la empresa que firmaba toda la documentación, «no me encargué de nada, porque era Alberto Vega el que llevaba a cabo todos los trámites, ni fui nunca a Zamora mientras se ejecutaba». Además, la empresaria gallega también reconoció que aceptó ese trabajo «a pesar de no tener personal para llevarlo a cabo, ni en ese momento, ni en ninguno».

También aseguró que además de no tener operarios, tampoco contaba en su empresa con el material para llevar a cabo estos trabajos, simplemente, la función de Neira era «poner el nombre y cobrar». Del importe, 500 euros eran para la empresa y el resto se repartían.

De esta manera, cuando el Ayuntamiento se pone en contacto con esta empresaria al ver que no cuadraba nada, asegura que «Alberto Vega no me dejó venir». Cuando esto sucedió, Vega ya tenía abierto un expediente por parte del Ayuntamiento por estas irregularidades, y el ex jefe de parques y jardines la reprendió por establecer conversaciones con el concejal, asegurando que «como no parase, acaban los dos en la fiscalía».

Tras reconocer todos los hechos, fue el turno de Alberto Vega y del resto de testigos. Habrá ampliación.

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