Solo directivos de Jesús Nazareno, cargadores, músicos, hermanos mayores, una pareja del Merlú, mayordomos y celadores podrán entrar en el templo

Tras una reunión mantenida este lunes entre los responsables de organización y los miembros de la Comisión de Seguridad Ciudadana (Policía Local, Policía Nacional y Guardia Civil), y siguiendo sus indicaciones, la directiva de la Cofradía de Jesús Nazareno ha tomado la decisión de limitar el aforo a la iglesia de San Juan en la madrugada del Viernes Santo.

De esta forma, la puerta Sur -por donde sale la Virgen de la Soledad- permanecerá cerrada, mientras que la puerta principal estará abierta, con la verja exterior cerrada, hasta el momento en que el paso de Jesús Camino del Calvario, el popular «Cinco de Copas», haya avanzado hasta la misma salida. En ese momento se abrirá la verja para facilitar la incorporación del paso insignia de la cofradía a la procesión. Como todos los años, el baile podrá verse desde el exterior de la iglesia (Plaza San Miguel y calle Sacramento) y desde la verja, aunque sin espectadores en el interior.

Pantalla gigante

No obstante, y gracias a la colaboración de la Fundación Caja Rural de Zamora, todo el público presente en la Plaza Mayor podrá contemplar el baile del Cinco de Copas en una pantalla gigante que se instalará en el exterior de la iglesia de San Juan, a fin de que los zamoranos y visitantes puedan seguir lo que acontece en el interior del templo.

Para la cofradía es una decisión dura y difícil, pero desde la directiva son conscientes de los problemas que en los últimos años se han vivido en el interior del templo sin que hayan trascendido y que debemos evitar. Así, el año pasado una mujer sufrió un colapso durante el acto, sin poder ser evacuada, siendo atendida por un médico presente en la iglesia.

Este excesivo aforo, además de poner en peligro la integridad de todas las personas presentes en el templo y de impedir casi avanzar al paso titular de la cofradía, puede suponer graves sanciones económicas para la cofradía al infringir las medidas de seguridad y aforo que han desembocado en esta decisión.

Como es habitual, y siguiendo el protocolo de muchos años de la cofradía, al interior del templo sólo podrán acceder, además de los integrantes de la junta directiva, los cargadores del Camino del Calvario y de la Virgen de la Soledad (80 personas); miembros de la banda de música (100 personas), Hermanos Mayores (250 personas) que ya han cumplido su mayordomía por sus muchos años de cofrades; una pareja del Merlú; mayordomos y mayordomas del año en curso; invitaciones institucionales -un número limitado de representantes oficiales y del resto de cofradías-; y los coadjutores o celadores que velan por el orden y la seguridad de este acto. La directiva de Jesús Nazareno respalda de forma unánime esta medida de seguridad, conscientes de lo que representa y a fin de evitar males mayores que las aglomeraciones de los últimos años podrían causar en caso de tener que evacuar la iglesia o de que se produzca cualquier imprevisto.

Posibles sanciones

Según se especifica en un documento enviado a los medios de comunicación, las consecuencias de incumplir el aforo de un templo dependen de la gravedad del incumplimiento y de la legislación específica

En general, las posibles consecuencias son:

Sanciones administrativas:

-Multas: las autoridades pueden imponer multas al responsable del templo por incumplir la normativa sobre el aforo.

-Cierre temporal del templo: en casos graves, las autoridades pueden ordenar el cierre temporal del templo hasta que se regularice la situación.

Responsabilidades civiles:

-Indemnizaciones: si el incumplimiento del aforo causa daños a personas o bienes, el responsable del templo puede ser condenado a pagar indemnizaciones.

Responsabilidades penales:

-Delitos contra la seguridad pública: en casos muy graves, el incumplimiento del aforo puede ser considerado un delito contra la seguridad pública.

Además de las consecuencias legales, el incumplimiento del aforo puede tener otras consecuencias negativas, como:

-Daño a la imagen del templo: el incumplimiento del aforo puede dañar la imagen del templo y la confianza de la comunidad.

-Daño a la imagen del organizador del evento, en este caso la Cofradía.

-Riesgos para la seguridad: el incumplimiento del aforo puede suponer un riesgo para la seguridad de las personas que se encuentran en el templo.

 

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