Solo siete desfiles, los celebrados al principio de la Pasión, pudieron celebrarse con normalidad

La borrasca Nelson se recordará mucho tiempo en Zamora por la crueldad con la que ha golpeado a la Semana Santa 2024. Hacía mucho tiempo que no se veía algo semejante. El balance que se puede hacer este Domingo de Resurrección no puede ser desolador. Cuatro desfiles vieron su recorrido recortado ante la amenaza de la lluvia y otra siete fueron directamente suspendidas ante la posibilidad de que los chubascos dañaran el patrimonio religioso de las cofradías.

La Pasión empezó en medio de una relativa normalidad, incluso, con noches primaverales de temperaturas agradables y sin precipitaciones. El Traslado del Nazareno, Espíritu Santo, Luz y Vida y la Borriquita celebraron sus desfiles con total normalidad.

El Lunes Santo, ya bajo la amenaza de la borrasca Nelson a punto de golpear la península, La Tercera Caída y Buena Muerte se celebraron con noches frías y con una sensación térmica desagradable, aunque sin precipitaciones.

Hasta aquí la Pasión transcurrió con la normalidad habitual, los problemas de verdad empezaron el Martes Santo, con el Vía Crucis suspendido por la amenaza de lluvia, aunque unas horas más tarde las Siete Palabras desfilaron con relativa normalidad.

La segunda suspensión se registró al día siguiente, Miércoles Santo, con el Silencio encerrado en la Catedral con la lluvia empapándolo todo en el exterior y la decepción pintada en las caras de los fieles y hermanos de la cofradía.

Por la noche, las Capas Pardas se vieron obligadas a realizar un recorrido más corto de lo habitual ante la lluvia que para esas horas afectaba a la capital.

FOTO: Hermandad de Jesús Yacente

La amenaza de lluvia terminó también con los que tenían la ilusión de ver a la Virgen de la Esperanza procesionar por la ciudad. Un breve acto en la Catedral fue todo lo que pudieron contemplar, aunque peor fue lo de la Vera Cruz, cuyo desfile tuvo que ser suspendido sin la posibilidad de salir siquiera a las calles del casco histórico.

El Yacente, bajo la lluvia también, tuvo que recortar su recorrido para terminar el desfile apenas a la una de la madrugada y con la imagen de Jesus Yacente protegida por una urna de metacrilato mientras el viento apagaba los hachones de los hermanos y convertía la procesión en un triste espectáculo de oscuridad.

Jesús Nazareno también tuvo que recortar su recorrido ante la amenaza de que la lluvia afectará a los pasos, que se quedaron antes de tiempo en la carpa de Claudio Moyano.

Por la tarde, después de un Viernes Santo soleado, los nubarrones se cernieron sobre el Santo Entierro, que a las ocho de la tarde tuvo que darse la vuelta y regresar a la carpa de San Esteban dejando a fieles y cofrades compuestos y sin merienda.

Por la noche, Nuestra Madre de las Angustias tuvo que ser suspendida por el aguacero. Lo mismo ocurrió al día siguiente con la Soledad, a la que casi 4.000 fieles pudieron contemplar en su extraordinaria belleza, pero en el interior del templo.

El remate final a esta Pasión para el olvido ha sido la suspensión del desfile de Resurrección, que se ha tenido que conformar con celebrar una misa en el interior de la iglesia de La Horta.

 

 

 

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