El equipo rojiblanco ha iniciado el curso pudiendo sumar solo cuatro puntos de los quince disputados, pero no ha sido su peor inicio en la categoría de bronce

Zamora.- Raúl Nieto

Tras la derrota del Zamora en la matinal de ayer frente al Racing de Ferrol, han saltado todas las alarmas. El cuadro de David Movilla no ha sido capaz de puntuar como local en ninguno de los tres partidos que ha disputado en el Ruta de la Plata, una situación que dista de los números obtenidos la pasada campaña.

Estar tercero por la cola con cuatro puntos en la quinta jornada no era esperado por la gran parte de la parroquia rojiblanca. Sin embargo, no ha sido el peor arranque del Zamora en categoría de bronce, y tampoco es necesario irse muy lejos para llegar a una temporada con cifras más pobres que las actuales, aunque si bien es cierto, en todas las campañas que se comenzó con números similares no dio para más que para luchar por la salvación.

La última vez que el Zamora obtuvo menos de cuatro puntos en las cinco primeras jornadas fue en la campaña 2014/15. Tras caer derrotado en las tres primeras jornadas (2-3 frente al Guijuelo, 4-0 contra el Real Valladolid “B”, y 1-2 con la U.D. Logroñés), llegó un atisbo de luz en la cuarta jornada frente, precisamente, el Rácing de Ferrol, al que se le ganó 1-2 en A Malata con un gol de Carlos de la Nava y otro golazo de Cristian Salvador. Finalmente, en la quinta jornada, el Celta “B” se vengó del 6-0 recibido el año anterior, ganando 0-2 en el Ruta y dejando a los de Aguirre en la cuerda floja. A pesar de que el equipo consiguió retomar el vuelo y afianzarse en la zona alta, una lamentable segunda vuelta hizo perder la categoría 16 años después, en aquel fatídico duelo frente a la Cultural Leonesa que consumó el descenso.

También con un 3/15 empezó la 2012/13. La famosa temporada del récord mundial de empates consecutivos también comenzó con la incertidumbre propia que genera la incapacidad de derrocar al oponente. Además, en esta temporada, también fue noticia el incesante goteo de goles que recibió el portero Sergio Sánchez, quién ya había encajado siete tantos en la segunda jornada. Un 3-0 en contra en Butarque frente al Leganés, y un 1-4 endosado por el Real Avilés en el Ruta de la Plata hicieron temblar los cimientos del proyecto. A posteriori, tres empates consecutivos frente al Real Madrid C (1-1), Atlético de Madrid B (2-2) y Guijuelo (2-2). A estos tres empates, le seguirían otros siete más, lo que terminó con el Récord Mundial de Empates Consecutivos, igualado con Racing de Avellaneda. Tras una temporada de fatigas, el Zamora evitó el descenso directo en Mieres con un gol de Nacho Matador en el último minuto de liga, y certificó la permanencia en el play-out más duro de la historia de la Segunda B tras superar a Villanovense y Constancia.

Peor aún fue dos años antes. En la 2010-11 los rojiblancos, dirigidos por el particular técnico vasco, Iñigo Liceranzu, solo consiguieron dos puntos de quince posibles, en sendos empates contra Guijuelo y Cultural Leonesa. Lemona, Éibar y Caudal de Mieres sacaron los colores a un Zamora que, aunque en octubre dio un atisbo de brotes verdes, se desinfló en noviembre y provocó la llegada de Roberto Aguirre en enero. Después de una segunda vuelta más que aceptable, los zamoranos certificaron la permanencia en la penúltima jornada frente a La Muela tras vencer 3-1, evitando así tener que jugarse la temporada en Mendizorroza frente al Deportivo Alavés.

Por último, para encontrar la última vez en la que el Zamora obtuvo los mismos números que tiene en este momento, hay que llegar a la temporada 2005-06. Cuatro puntos repartidos en una victoria (4-2 frente al Real Valladolid “B”) y un empate (0-0 frente al Burgos, en el partido correspondiente a la primera jornada). Fue una temporada de luces y sombras, ya que, en el ámbito liguero el equipo sufrió hasta el final para salvar la categoría, consiguiéndolo en la penúltima jornada en el Helmántico, gracias a un gol de Juanlu que superó a una U.D. Salamanca ya campeona que terminaría ascendiendo, y que supuso un respiro para la entidad rojiblanca, que vio peligro real de descenso durante muchos meses. Sin embargo, la mejor versión llegó en Copa del Rey, donde se pudo eliminar a la Real Sociedad y Éibar, ambos de superior categoría, y se le trató de tú a tú a un Barcelona que fue por detrás durante media hora de juego.

En definitiva, el arranque cosechado por el Zamora ha sido pobre en función de la expectativa creada, pero, al menos estadísticamente, y sufriendo, es más que factible alcanzar la permanencia, objetivo que, al menos a día de hoy, es el que anhela la hinchada zamorana.