Con la colocación de las conocidas como piedras Stolpersteine

El Ayuntamiento de Zamora instalará el próximo miércoles un memorial para recordar a los veintitrés zamoranos que fueron deportados a los campos de concentración nazis desde Francia, como otros muchos españoles refugiados en ese país tras verse obligados a salir de España a consecuencia del golpe de estado contra el Gobierno de la República y la consiguiente Guerra de España.

El memorial estará integrado por veintitrés adoquines, que llevan impreso en latón los nombres de cada uno de los deportados. Se trata de una idea del artista alemán Gunter Demnig quien ya los ha instalado en cerca de 2000 ciudades de Europa y América latina. El nombre original en alemán, Stolpersteine, significa “piedra que hace tropezar”, y el proyecto surgió ante la negación de la ciudad de Colonia a reconocer el hecho de la deportación de gitanos. El artista entonces reaccionó pintando con un ingenioso artilugio el camino que siguieron esas personas hasta la estación de ferrocarril desde donde fueron deportados a los campos de exterminio nazis. Posteriormente ingenió el pequeño bloque memorial dedicado a personas que se instala de forma en principio clandestina delante de las viviendas que habitaron las víctimas.

El Ayuntamiento de Zamora ha decidido instalar los adoquinas de la memoria en la plaza de Alemania, concretamente en la confluencia con la calle de San Torcuato, en un acto que contará con la presencia del alcalde de la ciudad, Francisco Guarido, el concejal Christoph Strieder y el representante del Foro por la Memoria de Zamora, Eduardo Martín.

En el transcurso del acto, al que han sido invitados familiares de los deportados y alcaldes de los municipios zamoranos donde nacieron, se leerán también comunicados de las Amicales de los deportados en los campos de Mauthausen y Dachau. Se completará con la interpretación musical del grupo El Portal de Carmen.

Con la instalación de este memorial a los veintitrés zamoranos republicanos que fueron deportados a los campos de exterminio entre 1940 y 1945, el Ayuntamiento de Zamora quiere restaurar la memoria de los ciudadanos que han padecido persecución o violencia por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa durante la Guerra Civil.