Los de Saulo demostraron fortaleza mental para sobreponerse al batacazo de Cartagena y deja la eliminatoria vista para sentencia

Había expectativa por ver cómo reaccionaba el C.B. Zamora a la eliminación frente a Cartagena, lo cual supuso un severo revés de ilusión tanto para el club como para la ciudad, pero la realidad es que el equipo de Saulo Hernández se adaptó a la perfección al nuevo escenario y volvió a ser reconocible durante todo el partido, pero especialmente en la segunda parte.

El comienzo del duelo fue zamorano. El CB Zamora se logró imponer en ritmo y anotación. Los primeros impases sirvieron para llevarse los primeros parciales y poco a poco, ir ganando renta para ir con ventaja al descanso, a pesar de que, en los minutos finales de la primera parte, Huelva igualó fuerzas y redujo distancias. Eso sí, no impidió los seis puntos de distancia al tiempo de asueto (30-36).

En la segunda parte, los zamoranos volvieron a destaparse y mostrar de nuevo su candidatura al ascenso, si es que alguna vez, por un mal partido hace unos días, parecía que la habían retirado. Jacob Round acertó en los triples y el gigante Pauksté volvió a ser eso, gigante, bajo los aros. Un escenario que sirvió para poner una ventaja de diez al término del tercer cuarto (40-50).

En el último cuarto, se juntaron dos circunstancias decisivas: a Huelva le empezó a temblar todo por la fatiga, y el CB Zamora se volvió a encontrar tan cómodo como en las grandes tardes de esta temporada. El resultado no podía ser otro que otra ventaja de diez puntos en el cómputo global y un 58-78 que deja la eliminatoria vista para sentencia, a pesar de que en el deporte pueda pasar de todo. Eso sí, las sensaciones, son bien distintas a hace una semana.

 

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