En una muestra con más de 170 piezas de gran calidad, algunas sobresalen del resto

Las muestra ‘Salus: La Iglesia en Aliste y Alba’ ofrece al visitante la posibilidad de contemplar más de 170 piezas de arte religioso de calidad más que notable, aunque, lógicamente, algunas obras destacan sobre las demás. Para el comisario de la muestra, José Ángel Rivera de las Heras, resulta difícil elegir cuáles son las mejores. Todas atesoran una gran relevancia, pero algunas están un poco por encima del resto.

Se resiste De las Heras a señalar la mejor de todas las piezas expuestas, aunque preguntado al respecto no duda a la hora de mencionar el Calvario situado en el epicentro de la muestra, frente al altar del santuario. Procedente de la Iglesia de Santiago, en Figueruela, es de autor desconocido aunque los expertos datan la pieza en el siglo XVI. Para el comisario, por sus características, podría ser obra de Ruiz de Zumeta, aunque no hay manera de probar su autoría. Una circunstancia, la de su procedencia, que no empaña su espectacular calidad.

El Yacente de Bercianos, protagonista de una de las procesiones más destacadas de la Semana Santa zamorana, descansa dentro de su urna en uno de los lugares más destacados y conmovedores de la muestra, junto a un ejemplo de capa alista y una mortaja, también protagonista de la procesión berciana.

Hay otros ejemplos de piezas sobresalientes, señala De las Heras, el Terno de seda negra de Alcañices, la Cruz de Pobladura y varias piezas procedentes de Portugal merecen toda la atención del visitante.

Una de las obras más destacadas de Salus, paradójicamente, no forma parte de lo que tradicionalmente se considera arte religioso. De las Heras recomienda encarecidamente contemplar los vídeos que se van a proyectar en dos grandes pantallas en el interior del santuario, uno con una boda de 1927 grabada por Leopoldo Alonso y un segundo vídeo con la procesión de Bercianos como protagonista grabado por Hepthener en la década de los cincuenta.