Tras una campaña navideña «discreta», afrontan el periodo de rebajas lleno de incertidumbre por el avance de la pandemia

Una tormenta perfecta se ha desatado sobre la economía provincial. Si en los últimos meses no había otro argumento que el de los cierres de empresas, la despoblación y el envejecimiento y la escasa actividad comercial, en marzo llegó arrasándolo todo la pandemia de la Covid 19 para debilitar aún más el consumo, teñir de pesimismo los escasos atisbos de esperanza existentes entre la población y acelerar la desaparición de todo tipo de empresas.

Tras unas pocas semanas de alegría económica, con un verano que no fue tan desastroso como se preveía, llegó la segunda ola de la pandemia para tumbar los pocos tallos verdes que el turismo había dejado entrever en Zamora.

Llegó el cierre de la hostelería, de buena parte de los comercios, y el aumento exponencial de las compras on line para cubrir de nubarrones una situación que ya era desesperada. «En Zamora se han juntado los efectos devastadores de la pandemia con una situación anterior del comercio que ya atravesaba por un momento muy delicado», señala Ruperto Prieto, presidente de la Asociación Zamorana de Empresarios de Comercio (AZECO).

La campaña navideña, que en otras ocasiones hubiera servido para reflotar un poco la economía de los pequeños empresarios del sector, ha sido por culpa de la pandemia y del pesimismo que ha inoculado en la sociedad «más bien discreta», remata Prieto.

Ahora, el comercio, entre noticias incesantes de cierres y de estrecheces en lo económico, afronta las rebajas temeroso de que una tercera ola signifique el cierre por necesidades sanitarias del comercio y también de la hostelería. «La campaña de rebajas está también plagada de incertidumbres porque no sabemos si se va a poder desarrollar con normalidad».

Desde el sector mientras tanto, se piden ayudas directas a las administraciones. «Es el momento de que las administraciones, sobre todo la Junta, se impliquen a fondo y aunque sea a costa de endeudamiento futuros, destine ayudas directas a los empresarios para que puedan subsistir y no tener que cerrar».

El objetivo no puede ser otro que evitar en todo lo posible que más comercios ejecuten el cierre. «Poner en marcha una empresa cuesta muchísimo, y más en las circunstancias actuales, por eso hay que evitar a toda costa que cierren», afirma el presidente de AZECO.

En los mismos argumentos incide Miguel Ángel García, de la Cámara de Comercio y empresario del sector de comercio. «La situación es muy grave, después de unas Navidades no muy boyantes en lo que a ventas se refiere, llegan las rebajas y entre los comerciantes hay mucho miedo», dice.

Miedo a otro confinamiento, a cierre por orden sanitaria y sobre todo a que el temor en la población reduzca hasta límites insostenibles el consumo «El sector no aguantará una tercera ola; vivir otra situación como la de estos meses atrás va a ser muy duro», afirma Miguel Ángel García.