Cáritas muestra su apoyo a estas zonas rurales, que han visto como a sus problemas de despoblación se sumaba el de los incendios forestales el verano de 2022

Tras primera jornada marcada por reuniones internas y una visita nocturna guiada por la ciudad y la Santa Iglesia Catedral del Salvador de Zamora, los consejeros recorrieron ayer varias zonas de la Sierra de la Culebra.

La primera parada de la visita fue la presa de Ricobayo donde Mercedes, guía de la zona, hizo un recorrido histórico de la presa, ahondando en por qué se construyó, el trabajo que generó en la zona y el estado actual del embalse construido a los pies del río Esla.

El fenómeno de la despoblación es un problema acuciante en la provincia de Zamora y para dar cuenta de ello, la visita continuó con una parada en la residencia Virgen de la Salud, situada en Alcañices y gestionada por Cáritas Diocesana de Zamora. Allí los consejeros conocieron más de cerca el reto demográfico latente en Zamora y el problema de la soledad no deseada. Contaron con la experiencia con dos residentes, quienes les hicieron entrega de un obsequio, realizado por los propios mayores de la residencia. Antes de seguir con el recorrido, compartieron, todos juntos, un café con pastas.

Para ahondar más en los problemas de estas zonas, que engloban parte de la llamada España vaciada, los consejeros contaron con la presencia de Teo Nieto, delegado de la Pastoral Rural Misionera y párroco del Arciprestazgo de Aliste-Alba. Nieto habló, en la localidad de Torre de Aliste, de la España «vacía y vaciada», así como el problema de la despoblación en las zonas rurales y la importancia de los movimientos sociales como elemento de transformación social.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción acogió el encuentro en Villardeciervos, donde el alcalde de Ferreras de Abajo, Jesús Hernández, contó cómo se vivieron los incendios.

Allí tuvo lugar la Eucaristía, presidida por el obispo de la Diócesis de Astorga y obispo acompañante de Cáritas Española, Jesús Fernández en recuerdo de las víctimas. Después, los asistentes compartieron una comida de hermandad.

De regreso a Zamora, se realizó una parada en Escober de Tábara, donde Laura,  de la empresa La Miel de Laura, dio testimonio de lo que supuso para su familia el incendio a nivel laboral y personal. Laura destacó que, pese a todo, ellos sólo sufrieron pérdidas económicas, y eso “se puede suplantar”, pero que hay que recordar que «aquí se perdieron vidas». Afirmó que las ayudas económicas de la administración, de la asociación de apicultores Apis Durii de Zamora y entidades sociales sí llegaron y lo agradece, pero recordaba que “días después de ser desalojados, cuando ya pudimos volver a casa, el único que vino a ver cómo estábamos o si necesitábamos algo fue el cura”.

Laura emocionó a todos los asistentes con sus palabras, sus ojos se llenaron de lágrimas y tristeza, la misma que la de todos sus vecinos, al recordar el suceso, pero también de esperanza, ya que hoy en día han podido seguir adelante con su negocio y su vida en Escober.

Ya en Zamora, a última hora de la tarde, tuvieron un encuentro con Isabel Blanco, consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León y esta mañana con Ángel Blanco, subdelegado del Gobierno en Zamora.

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