La restauración ha supuesto un coste de 250.000 euros

El consejero de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, Javier Ortega, el delegado diocesano de Patrimonio de Zamora, José Ángel Rivera, y el alcalde de Toro, Tomás del Bien, han presentado hoy la finalización de las obras de restauración de las antiguas paneras del Convento de Sancti Spiritus de Toro.

Ortega ha recordado que la Junta de Castilla y León viene atendiendo de manera constante los bienes culturales que atesora la localidad, con una inversión a lo largo de estos últimos años, de más de ocho millones de euros, con importantes actuaciones como la del Coso Taurino o la Colegiata de Santa María. “Todo ello con el objetivo de contribuir a recuperar aquella vitalidad e importancia social que la ciudad llegó a tener hasta el siglo XIX y que -en unión a la importancia y pujanza de sus vinos- ayuda a su revitalización”, ha asegurado.

Este gran cenobio constituye un hito monumental de singular importancia, por su calidad monumental y por los bienes que conserva en su interior, como el sepulcro de Doña Beatriz de Portugal y su museo de arte sacro. La Consejería de Cultura y Turismo ha contribuido a la recuperación del conjunto con una inversión total de más de 1,2 millones de euros, con actuaciones como la restauración del claustro, las cubiertas, la portada y la que ahora presentamos en las antiguas paneras. Dos estancias que se encontraban sin uso, debido al deterioro de muchos de sus elementos estructurales secundarios y del de la propia envolvente de la cubierta y que la comunidad religiosa tiene previsto dotar de las mismas funciones de almacenamiento que históricamente han tenido. Igualmente, se ha recuperado la pieza que se usó como Botica, cuya cubierta se encontraba derrumbada sobre el interior de este espacio.

Inversión

La intervención, que ha tenido como objetivo principal la recuperación de las condiciones de estabilidad y estanqueidad de las antiguas paneras y de la botica, ha tenido un coste de más de 250.000 euros. Esta actuación contribuye además de a la conservación de un bien cultural, a entender el edificio y su paisaje como resultado de un conjunto de vivencias históricas con un profundo sentido religioso.

Esta actuación, que ha tenido una duración de ocho meses, ejemplifica el eje de legislatura en materia de patrimonio cultural consistente en la valorización de los elementos patrimoniales. El consejero ha señalado que este objetivo obliga a que “no sólo los poderes públicos, sino toda la sociedad, en primer lugar a los propietarios de los bienes, tomen conciencia de la necesidad de contribuir a su conservación, protección y gestión. Sin duda este objetivo resulta especialmente pertinente en Castilla y León, dada la cantidad ingente de bienes culturales y su dispersión territorial y muy oportuno en estos momentos en que asistimos a una socialización generalizada de la cultura”.

El consejero ha manifestado su deseo de que este templo renovado se convierta también en una nueva oportunidad de atractivo turístico para este municipio y todo el territorio, “depósito de riqueza cultural y enogastronómica que sin duda constituyen oportunidades para el desarrollo local y territorial”. Ortega ha señalado que en este sentido, la Comunidad de Dominicas es un ejemplo de adaptación a los tiempos y aprovechamiento de las tecnologías, con la venta de sus dulces a través de la red.