Los locales hicieron una gran primera parte, sometiendo al líder de la categoría, pero en la segunda se impuso la calidad

En la tarde de este sábado llegaba una de las fechas marcadas en rojo por los amantes del deporte local y provincial: el siempre polémico y esperado derbi entre el River Zamora y el Intersala. Ambos equipos zamoranos compiten en el grupo 9 de Tercera División, y aunque por clasificación los visitantes eran los favoritos, el River no lo iba a poner nada fácil.

El comienzo del encuentro fue un intercambio de golpes. Se adelantó a los tres minutos el Intersala con un gol de Medina, Ibai empató la contienda dos minutos después, y a los 120 segundos del empate, de nuevo Medina era el encargado de poner el 1-2. No se habían cumplido ocho minutos y los asistentes que se dieron cita en el Manuel Camba ya habían disfrutado de tres goles.

Pero el devenir del partido no continuó por esos derroteros. Con el paso de los minutos, el partido se volvió mucho más bronco y menos fluido, un escenario mucho más propio de un derbi que lo que se vio en los primeros compases. Y un escenario en el que el Intersala sufrió más de lo esperado, cediendo las cinco faltas con más de diez minutos por disputar, lo que obligó al técnico salmantino a jugar de cinco durante muchos minutos.

Aún así, los de Chema fueron un cerrojo y pudieron distanciarse en el marcador con multitud de contras, pero se estrellaron con un Guille Fresno inmenso. El meta local desbarató un sinfín de ocasiones con paradas de muchísimo mérito, lo que le permitió al River mantener la pequeña diferencia. Y de portero a portero, porque las cinco faltas pudieron lastrar a un Intersala que no aguantó sin recibir el doble penalti, pero el portero Molina se agigantó para impedir el gol del empate.

Un empate que llegaría en la primera jugada de la segunda parte. Una recuperación en presión alta permitió a David Rosón golpear de puntera, seco y potente. El portero Pablo, recién incorporado en la segunda mitad, no pudo hacer nada por impedir el tanto, y el Camba celebró el 2-2 que certificaba que los derbis son impredecibles y, por muchos minutos igualados.

Pero a partir de ahí se empezó a notar la diferencia técnica y física de ambos conjuntos. El Intersala poco a poco fue superando en todo al River. Daniel Gómez introdujo la pelota en la escuadra para poner el 2-3. Y fue el momento clave de un partido que los verdirrojos rompieron, imponiéndose a una defensa local que a partir de ahí, se vio superada.

Pablo Páramo distanció por primera vez a dos goles al Intersala, colocando el 2-4, y dos minutos más tarde, el local Axel golpeó la cabeza de un adversario sin estar disputando el esférico, un error que le costó la expulsión y por tanto, dos minutos en inferioridad al River. Con ventaja, el propio Páramo terminó por desnivelar el encuentro, anotando el 2-5, y ya con igualdad numérica, Magi y Gómez pusieron el 2-6 primero, y el 2-7 después, que certificó el triunfo de los de Chema.

Ya con ambos equipos mirando el cronómetro de reojo, Tascón, a falta de un minuto, se inventó una vaselina de muchos quilates para batir de nuevo a Pablo y poner el 3-7 definitivo. Fue el punto final a un derbi intenso, y por muchos momentos, igualado, lo que sin duda agradecieron los centenares de presentes en el Manuel Camba.

El River celebra el 1-1 ante el Intersala

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